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Después de celebrar, conmemorar y reivindicar el 50.º aniversario de la creación de Badia del Vallès, la ciudad empieza una nueva etapa con la mirada puesta en el futuro. Lo hacemos desde la conciencia de su origen y el ADN –fruto del esfuerzo de toda una generación– y con la responsabilidad de estar a la altura de aquellos que la hicieron posible. Nuestros padres y abuelos, madres y abuelas, no solo construyeron la ciudad, reivindicaron nuestros derechos y nuestra dignidad.
En este contexto, el acuerdo alcanzado en el marco de la comisión bilateral entre el Ayuntamiento de Badia del Vallès y la Generalitat de Catalunya, celebrada ayer, va más allá de una mejora de la financiación. El acuerdo representa un paso histórico y estructural en la buena dirección: la de reforzar el papel de las administraciones públicas como garantes de la igualdad de oportunidades de los ciudadanos.
La política útil, la que resuelve problemas concretos, es la mejor respuesta a la demagogia
Porque el debate de fondo está claro: no se puede permitir que el código postal condicione el futuro de las personas. La convivencia, los servicios municipales y la calidad del espacio urbano se convierten en instrumentos clave para garantizar el ascensor social. Y este acuerdo contribuye directamente a reforzarlo.
El incremento de la financiación (1,1 millones de euros anuales más, que suponen un aumento del 7,34% por habitante) permitirá reforzar servicios, invertir en convivencia, mejorar el espacio público e incrementar la inversión en equipamientos educativos. Pero, sobre todo, aporta estabilidad y capacidad de planificación. Es decir, dota el municipio de herramientas reales para pensar a medio y largo plazo y seguir avanzando en la mejora de la calidad de vida de las badienques y badiencs .
En un momento marcado por una creciente desafección política, este tipo de acuerdos adquieren un valor añadido. No tanto por su titular, sino por sus efectos. Cuando la cooperación institucional se traduce en mejoras tangibles en la vida cotidiana, reforzamos la credibilidad de las instituciones y la confianza de la ciudadanía. La política útil –aquella que resuelve problemas concretos– es la mejor respuesta a la demagogia.
Badia del Vallès ha avanzado siempre gracias a su gente, pero también gracias a la capacidad de articular alianzas institucionales. Los retos actuales –la retirada del amianto, el envejecimiento de la población, el acceso a la vivienda o la transformación urbana– exigen esta mirada conjunta. Y el acuerdo alcanzado es un ejemplo claro: la responsabilidad de las administraciones públicas para dar respuesta a necesidades reales.
Con esta perspectiva, Badia sigue creciendo y avanzando. Lo hacemos con la fuerza de nuestro pasado y con la determinación de garantizar un futuro con más oportunidades, más derechos y más calidad de vida para todo el mundo.