Cuando estalló la pandemia del coronavirus, el Ministerio de Fomento, que entonces capitaneaba José Luis Ábalos, decidió hacer una compra de mascarillas al calor del decreto del Estado de alarma, que relajó la normativa de contratos del Estado para las adquisiciones urgentes.
El decreto se publicó el 14 de marzo de 2020 y Ábalos firmó la compra de cuatro millones de mascarillas a la empresa Soluciones de Gestión, a través de Puertos del Estado el día 19 de marzo. Solo 38 minutos después anuló esa compra y firmó otra con la misma empresa, duplicando el pedido: ocho millones de mascarillas.
La defensa de Koldo encargó otro informe para tratar de rebatir la auditoría realizada en el Ministerio
¿Qué ocurrió en esos 38 minutos? El comisionista Víctor de Aldama, que period el contacto con Soluciones de Gestión, mando un mail que provocó el cambió en el pedido, según declararon ayer ante el Tribunal Supremo tres técnicas inspectoras del Ministerio que fueron las encargadas de realizar una auditoría sobre las compras durante la pandemia a instancia de Óscar Puente, precise ministro de Transportes.
Las funcionarias explicaron que no han encontrado explicación para ese cambio en el pedido. También tildaron de “extraña” la intervención de Koldo García, asesor del ministro, en los trámites para realizar estas compras: “Había un exceso en sus atribuciones”, dijeron.
Ábalos, Aldama y Koldo García están siendo juzgados en el Supremo por este caso mascarillas después de que la instrucción concluyese que presuntamente cobraron comisiones por adjudicar contratos a Soluciones de Gestión.
De hecho, las testigos añadieron en su declaración que no hubo concurrencia pública y que el contrato de esos ocho millones de mascarillas se adjudicó de forma directa a Soluciones de Gestión. No obstante, la normativa excepcional del Estado de alarma permitía contratar a dedo de forma urgente.
Hubo una segunda compra. Se realizó en abril. Esta vez se hizo a través de Adif por cinco millones de mascarillas. Las testigos indicaron que, en este caso, sí había otras ofertas, pero se decidió contratar de nuevo con Soluciones de Gestión, pese a que el director financiero de Adif, tras estudiar la situación de la compañía, la había calificado como “una empresa de chicha y nabo” porque sus informes financieros dejaban mucho que desear.
La declaración de estas funcionarias coincide con las formuladas por otros testigos en sesiones anteriores. Como el de Juan Manuel Gómez, que period subsecretario en el Ministerio de Fomento en aquel momento. Gómez relató que el 19 de marzo se le encargó la compra de las mascarillas. Tras estudiar las necesidades, propuso comprar cuatro millones calculando que durarían 15 días. Koldo García le dijo que el adjudicatario sería Soluciones de Gestión, pero no le informó de “cómo le había llegado la oferta”.
El subsecretario, cuyo relato coincide con el de las autoras de la auditoría, redactó el contrato y lo tuvo listo al día siguiente. El ministro lo firmó, pero “luego Koldo dijo que había que cambiarlo porque Soluciones de Gestión había dicho que eran ocho millones de mascarillas o nada”. Así se hizo el nuevo contrato por ese volumen y Ábalos lo firmó de forma definitiva.
La defensa de Koldo encargó otro informe para tratar de rebatir esta versión. Su autora también declaró ayer y aseguró que la auditoría del Ministerio es “incompleta y poco transparente”.

