
Josep Borrell se ha tirado este jueves a la piscina. Así lo ha expresado él mismo en el congreso El Mundo que viene de la Fundación Ibercaja en Zaragoza, cuando sin “florituras” ni preámbulos ha definido tanto los problemas de España como de Europa. En nuestro país, el político socialista ha criticado abiertamente que “solo parezca haber dos opciones de gobierno: la del PP con Vox o la del PSOE dependiente de nacionalistas o de grupos de izquierda con limitaciones evidentes”. El exministro de Exteriores ha pedido dejar de utilizar el miedo al otro como arma política “porque para eso no inventamos la democracia” y ha instado a que ambas formaciones recuperen el diálogo y el acuerdo.
“¿Por qué es imposible establecer un diálogo entre los dos grandes partidos de este país? ¿Son estas las dos únicas opciones de gobierno?“, se preguntaba de forma retórica ante un auditorio repleto en el Palacio de Congresos de la capital aragonesa. Para Borrell, en España “se ha desvanecido el diálogo democrático”, y se ha instaurado el “yo me quedo frente al váyase” en un Congreso donde, según denuncia, “ya no hay argumentación sustantiva”. El socialista ha pedido restaurar “con urgencia” la capacidad de diálogo, dejar de considerar al otro un enemigo en vez de adversario y “profundizar en los acuerdos desde los desacuerdos”. “Me siento impotente” ha llegado a decir cuando se le pedía recapitular en este mundo que nos viene, en alusión al título del congreso en el que ha participado esta mañana.
El exdirigente socialista ha dibujado ese mundo que nos viene “preocupado, pero queriendo estar ocupado”. Pide Borrell no hacer inventario de las desgracias e insta a la acción. “Hay que proponer, porque hay cosas que sí podemos hacer y hay que empezar a hacerlas”. Y no se hacen, según denuncia, porque “la sociedad no tiene la suficiente sensación de riesgo ni de exigencia”.
Sobre España no ha concretado más. Ni tampoco ha mencionado ejemplos concretos de intentos de pacto, como cuando, recientemente, su propio partido, el PSOE, ofreció en comunidades como Aragón o Extremadura pactar los presupuestos para evitar ir a otras elecciones, o como cuando el líder socialista de Castilla y León tendió la mano para que gobernara la lista más votada y se evitara la ultraderecha. En todas estas ocasiones, estos intentos fueron rechazados por el PP.
Pero hablando de acuerdos y desacuerdos más complejos, ha dibujado Borrell el patio europeo. “Nos falta voluntad política y unidad para conseguir acuerdos entre 27 socios”, decía, reconociendo que “fue un milagro el consensuar ayudar a Ucrania ”. Según el ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, hay que ser conscientes de que la Unión supone solo el 5% de la población mundial, “que envejece deprisa” y con altas dependencias energéticas, de defensa y tecnológicas que “hay que reducir”. Para ello, ha propuesto “reorientar los flujos de inversión” porque “a lo mejor hay que hacer menos residencias e invertir más en tecnología” y ha pedido acelerar la transición energética. “No demos marcha atrás”, pedía resaltando el andamiaje de los derechos en Europa, su sociedad cohesionada y “el imán” que es la Unión, que tiene ahora mismo “10 Estados a la cola” llamando a su puerta.
Josep Borrell ha sido esta mañana, junto con el ex presidente de la Comisión Europea o el ex primer ministro de México, Felipe Calderón, y el coreano Un Chan Chun, uno de los intervinientes de este Congreso de la Fundación Ibercaja, entidad financiera que celebra así sus 150 años de vida.
También el exmandatario latinoamericano ha apostado por los acuerdos en su intervención. Calderón ha llegado a asegurar que “el algoritmo hace que las sociedades actuales estén hechas para odiarse antes que para entenderse” y ha apostado por luchar contra la polarización y la posverdad con la verdad. “Los gobernantes y las sociedades deben comprometerse con la verdad, que debe ser un compromiso de los Estados”, ha sentenciado. Y para ello ha pedido educar a los jóvenes a que sepan distinguirla y buscarla en las redes y ha potenciar la ciberseguridad: “Podemos comprar un avión, pero ahora es más importante defender las cuentas bancarias o defendernos de los ataques cibernéticos de los regímenes autoritarios contra las democracias”. Para Calderón, “no habrá energía suficiente para tanta demanda tecnológica” y ha subrayado que la clave, a pesar de todo, sigue estando en el Estado de derecho, y en aprovechar la tecnología “como herramienta para el bien y para un futuro mejor y no al contrario”.