El empresario y filántropo Invoice Gates compareció este miércoles ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, en Washington, para testificar sobre su relación con el millonario pederasta, Jeffrey Epstein, de cuyos delitos, dijo a los congresistas, no tenía conocimiento. En un encuentro a puerta cerrada, también aseguró que Epstein intentó utilizar información sobre las “infidelidades matrimoniales” del fundador de Microsoft para presionarlo, según se desprende de su declaración inicial anterior al turno de preguntas, distribuida a los medios.
“Nunca presencié ni tuve indicio alguno de que Epstein estuviera involucrado en una conducta delictiva”, dijo Gates, que añadió que “jamás” visitó las islas privadas de Epstein en las Islas Vírgenes, donde se cometieron decenas, tal vez centenares, de los delitos de su pink de tráfico sexual de menores. Tampoco viajó, aclaró, a su rancho de Arizona ni a su residencia en Florida, en la localidad de Palm Seaside, donde durante 15 años el financiero forjó una amistad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Nunca he victimizado a nadie. Aunque él pudo haber intentado fomentar una relación private, yo nunca tuve interés en ello ni correspondí a sus intentos”, afirmó Gates, según el texto que leyó al inicio de su interrogatorio. “Supe que Epstein había obtenido información confidencial sobre mi vida private, incluido el hecho de que había sido infiel a mi esposa [la filántropa Melinda French Gates]. Esas relaciones extramatrimoniales no tenían relación alguna con mis interacciones con Epstein, pero resultaron dolorosas para mi familia”.
Según el relato del fundador de Microsoft, que no está acusado de ningún delito, su relación con Epstein, que definió como “un grave error de juicio”, se dio entre 2011 y 2014; es decir, después de que este ya hubiera sido condenado en Florida en el primero de los dos juicios por tráfico sexual de menores a los que se enfrentó; cuando esperaba el segundo, el financiero murió en agosto de 2019 en lo que el forense dictaminó como un suicidio en una celda de Nueva York.
“Recuerdo saber que Epstein había tenido problemas legales anteriormente, pero no comprendía plenamente el alcance de los delitos que había cometido”, dijo Gates a los congresistas sobre su primer contacto, que llegó cuando Epstein se ofreció para recaudar dinero para un “proyecto de salud mundial”.
Gates lamentó este miércoles no haber sometido a mayor “escrutinio” a aquel nuevo conocido, definió sus interacciones como “limitadas” y testificó que terminaron “para siempre” en diciembre de 2014.
Fue entonces, siempre según el relato del fundador de Microsoft, cuando Epstein empleó la información comprometida sobre Gates para presionarle, y que no cesaran los contactos entre ambos. “No tuvo éxito”, aclaró el empresario.
“Contento” de testificar
A su llegada este miércoles al Capitolio, Gates se paró con los reporteros para decir que estaba “contento de acudir voluntariamente para testificar y contribuir a la labor del comité”. “Espero que mi testimonio sea útil para la labor —una labor importante— del comité a fin de lograr justicia para las víctimas”, afirmó.
El comité de Supervisión de la Cámara de Representantes es el órgano del Capitolio que está llevando el peso de la investigación sobre los papeles de Epstein, después de que el Congreso casi unánimemente (solo votó en contra un republicano) aprobara una ley en otoño pasado para obligar al Departamento de Justicia a divulgar los archivos del caso que obran en su poder y que la Administración de Trump, y el propio presidente, prometieron que difundirían para después faltar una y otra vez a esa promesa.
La liberación de papeles empezó poco antes de Navidad, y no cumplió con lo que la ley exigía, dado que fue incompleta. Ha habido dos divulgaciones más, que han enfurecido a las más de 1.000 víctimas de una siniestra pink de abusos de décadas, por el manejo de la información y por el descuido a la hora de preservar la intimidad de aquellas que no han querido dar la cara.
Aún quedan millones de documentos por ver la luz. Gates es el 15º testigo convocado por el comité de Supervisión de la Cámara, así como uno de los más famosos de una lista que ha incluido a los Clinton o a la exfiscal general Pam Bondi, a la que Trump despidió por el manejo de este caso. Entre los siguientes posibles testigos en pasar por el Capitolio durante el verano están el abogado Alan Dershowitz, amigo private y letrado de Epstein, y Todd Blanche, que sustituyo a Bondi al frente del Departamento de Justicia.
Las reglas establecidas para la declaración de Gates no incluían ninguna restricción sobre las preguntas que se fueran a formular o los temas que se pudieran tocar. La CNN informó, con todo, que en un momento de la audiencia uno de los abogados del fundador de Microsoft les hizo saber a los congresistas que su cliente no aceptaría preguntas sobre otras infidelidades sin relación con el caso Epstein.
Un artículo reciente de The Wall Avenue Journal elevó a 20 las sospechas de relaciones extramatrimoniales de Gates. El reportaje también detallaba una cuidadosa maquinaria, que incluye un ejército de publicistas, asesores, maquilladores y estilistas, destinada a preservar la buena imagen del fundador de Microsoft. Este lleva años dedicado al management de daños, especialmente, por lo que en los papeles de Epstein ha aflorado sobre su relación con el millonario pederasta.
La fundación Gates reconoció en febrero que un pequeño número de sus empleados se reunió con Epstein cuando este les hizo creer que estaba en condiciones de conseguir “importantes recursos filantrópicos para la salud mundial”. La cosa, según la fundación, nunca pasó de proyecto sin realizar.
