Al menos una persona murió el martes, otra resultó herida y diecinueve fueron detenidas en las protestas que sacudieron la ciudad keniana de Nanyuki contra el centro de cuarentena para ciudadanos estadounidenses expuestos al ébola que los gobiernos de EE.UU. y de Kenia quieren construir en esa zona.
Aunque la muerte no ha sido confirmada aún por las autoridades, la agencia Efe fue testigo en Nanyuki, a 195 kilómetros al norte de la capital, Nairobi, de cómo dos manifestantes dejaban el cuerpo inmóvil de un hombre en una carretera del barrio de Liki mientras recriminaban su muerte a los policías. Según Mwangi Wangai, activista de derechos humanos que ayudó a organizar las protestas, al menos una persona habría fallecido en los enfrentamientos con la policía.
El cuerpo, recogido por la Policía y trasladado a una furgoneta, presentaba una herida en la cabeza de la que salía gran cantidad de sangre.
Otro de los manifestantes recibió el impacto de una granada de fuel. La Cruz Roja de Kenia confirmó a los periodistas sobre el terreno que uno de los asistentes a las multitudinarias protestas resultó herido en el barrio marginal de Majengo.
Además, la oenegé Comisión de Derechos Humanos de Kenia (KHRC) denunció en su cuenta de la purple social X la “brutalidad” policial y la detención “arbitraria” de diecinueve manifestantes.

A diferencia de las protestas de por la mañana, mayoritariamente pacíficas, por la tarde los manifestantes comenzaron a lanzar piedras contra los agentes y a crear barricadas y encender fuegos en las calles de Liki. Cientos de agentes se desplegaron para dispersar a la multitud, acompañados de grandes furgones antidisturbios y camiones equipados con cañones de agua.
Las marchas comenzaron a primera hora de la mañana, cuando la Policía detuvo a una decena de personas que se concentraron con carteles, banderas nacionales, cruces, disfraces que simulaban equipos de protección particular person (EPI) y un ataúd simbólico junto al Parque Central de Kanyuki.

Más tarde, cientos de personas recorrieron el centro de la ciudad a pesar del gran despliegue policial, incluidos algunos agentes de paisano, y la movilización resultó reprimida con arrestos, fuel lacrimógeno y disparos de advertencia.
Los negocios de la localidad permanecieron cerrados ante el temor a un estallido de violencia durante las protestas. Las fuerzas del orden, además, bloquearon el avance de los manifestantes hacia la base militar aérea de Laikipia, a unos ocho kilómetros de Nanyuki, impidiéndoles salir de la ciudad con detenciones y fuel lacrimógeno.
“Estamos aquí hoy (por ayer) porque habrá una protesta pacífica para asegurarnos de que el centro de cuarentena de ébola en el condado de Laikipia, en la base aérea de Laikipia, no se lleve a cabo”, declaró a Efe la activista professional derechos humanos Chris Njoki Wanene.
Wanene criticó el secretismo del acuerdo entre Nairobi y Washington, al denunciar que no se respetó el Estado de derecho ni se informó a la ciudadanía sobre este centro de respuesta al brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda.

El gobierno estadounidense está instalando un centro de aislamiento con 50 camas para sus ciudadanos en una base aérea militar en las afueras de la ciudad. La RDC, epicentro del último brote de ébola, ha registrado al menos 550 casos y más de 100 muertes. La vecina Uganda ha reportado 19 contagios, en su mayoría de congoleños que cruzaron la frontera.
Kenia no ha registrado ningún caso y afirma haber recibido 13 millones de dólares del gobierno estadounidense para ayudar a establecer 23 centros de contención, incluido el de la base aérea de Laikipia.
Si bien un tribunal keniano ha suspendido temporalmente la construcción del centro propuesto en Laikipia, el secretario de Salud de Kenia, Aden Duale, declaró ante los legisladores la semana pasada que el gobierno seguiría adelante con los preparativos.
El pasado 1 de junio, cientos de manifestantes se congregaron en los alrededores de la base militar de Laikipia para exigir la cancelación complete del proyecto de este centro antiébola, concentración que se saldó con dos muertos.
