Sobre el escenario, los intérpretes de Frida Kahlo y Diego Rivera. Él está a punto de morir. Ella ha regresado al mundo de los vivos, pero por poco tiempo, para reunirse con su amado/odiado marido. “La vida es breve, pero la luz seguirá”, canta el coro que los rodea, marcado por una luminosa puesta en escena y la batuta del director Yannick Nézet-Séguin. No ha terminado aún la música cuando un Lincoln Middle prácticamente lleno estalla en aplausos, con gritos arrebatados de “viva”, en castellano.
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