Un ataque marroquí con drones ha matado en el Sáhara al dirigente y mando militar del Frente Polisario Lahbib M. Abdelaziz, de 37 años, hijo del exlíder saharaui Mohamed Abdelaziz, quien dirigió el movimiento independentista entre 1976 y 2016, según han informado fuentes de su organización. En la operación, llevada a cabo este domingo con aviones no tripulados, perdieron la vida otros dos combatientes saharauis, de acuerdo con un comunicado difundido por el Frente Polisario.
El ataque se ha producido durante la visita que efectúa estos días el enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, a los campamentos de refugiados de Tinduf, el cuartel common del Polisario en el suroeste de Argelia y próximo a la frontera saharaui.
De Mistura intenta reactivar las negociaciones entre Marruecos y el frente independentista. Impulsadas por Estados Unidos desde su inicio, en febrero pasado en Madrid, las conversaciones están rotas tras el ataque de artillería del Polisario a comienzos de mayo contra una base militar marroquí en Esmara, al noreste del Sáhara Occidental. Marruecos no ha confirmado por ahora la operación militar.
Lahbib M. Abdelaziz, casado y con tres hijos, period el comandante de la brigada de reserva y miembro destacado del secretariado nacional del Frente Polisario. Había ocupado varios cargos clave, como el de director de Formación y Desarrollo de la organización. Recibió educación universitaria en relaciones internacionales y formación militar en Argelia.
Abdelaziz parecía contar con el apoyo y respaldo de la clase política y militar saharaui, que lo veía como el heredero del legado de su padre, capaz de controlar los campamentos de refugiados, donde viven en precarias condiciones decenas de miles de exiliados saharauis, y de garantizar la continuidad del liderazgo tradicional en medio de los conflictos tribales en Tinduf.
El ataque se produjo el domingo en un punto situado cerca del muro de tierra que separa el 80% del territorio saharaui controlado por Marruecos del 20% que se encuentra en manos de los independentistas. La autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha decretado tres días de luto nacional en plena visita del enviado de la ONU para Sáhara Occidental.
En el último congreso del Frente, celebrado en enero de 2023, Abdelaziz fue elegido como uno de los 28 miembros que integran la Secretaría Basic del Polisario. También se incorporó a la influyente Comisión de Defensa. En 2024, el precise líder saharaui del Polisario, Brahim Gali, lo nombró comandante de la brigada de reserva. La decisión fue interpretada como una señal de su creciente peso político y militar.
Su padre, Mohamed Abdelaziz, falleció en 2016 a los 68 años a consecuencia de un cáncer de pulmón y tras mantenerse 40 años como líder del Frente. Alcanzó la presidencia del Polisario en 1976, el mismo año en que España retiró a sus tropas del Sáhara Occidental, y declaró la guerra a Marruecos y Mauritania mientras decenas de miles de saharauis se establecieron como refugiados en la desértica región argelina de Tinduf.
Tras la condena al ataque contra la base marroquí de Esmara por parte de países como Francia y España y de la Unión Europea, Brahim Gali envió en mayo una carta al secretario common de la ONU, António Guterres, para defender que las operaciones del Frente Polisario contra puestos militares marroquíes en el Sáhara suponían un acto de legítima defensa, después de dar por roto en noviembre de 2020 el alto el fuego pactado en 1991.
El Frente Polisario ha confirmado la muerte del hijo del expresidente Mohamed Abdelaziz y la ha atribuido a un ataque de Marruecos, sin precisar muchos más detalles. Rabat no ha informado oficialmente sobre la operación militar en el muro de tierra del Sáhara. Algunos medios marroquíes se hacen eco de los tres miembros del Polisario abatidos por un dron que participaban en la coordinación de ataques contra las Fuerzas Armadas de Marruecos. También destacan que en los últimos años, Lahbib Abdaelaziz se había caracterizado por defender abiertamente la línea de confrontación armada con Marruecos tras la ruptura del alto el fuego en 2020.
Tras el bloqueo de la vía de diálogo entre Marruecos y el Polisario, impulsada por Estados Unidos en presencia de Argelia y Mauritania, el enviado de la ONU De Mistura había iniciado el domingo, pocas horas antes del anuncio de la muerte de Abdelaziz, una gira regional para intentar reactivar las negociaciones. La búsqueda de una salida política consensuada al conflicto del Sáhara Occidental después de más de medio siglo de enfrentamientos vuelve a chocar con la tensión armada sobre el terreno.
La oficina de Staffan de Mistura había confirmado al portal informativo digital Hespress que en la nueva ronda de consultas iba a contar con la participación de todas las partes en conflicto para intentar aplicar la resolución 2797 del Consejo de Seguridad. En octubre pasado, la ONU dio un paso clave para el futuro del conflicto del Sáhara Occidental al respaldar la reclamación de Marruecos de soberanía sobre el territorio, situando el plan de autonomía de Rabat como la base para una negociación que conduzca a solucionar el conflicto.
Marruecos y el Frente Polisario estaban llamados en mayo a reanudar las conversaciones sobre el futuro de la antigua colonia española, pero el ataque saharaui contra la base marroquí de Esmara paralizó la mediación emprendida por la diplomacia de Estados Unidos mediante contactos directos en Argel y Rabat.
Eliminación física de enemigos
La muerte de Lahbib Abdelaziz ha tenido como escenario un frente de combates activo desde finales de 2020. El vehículo en el que se desplazaba por el desierto junto a otros dos combatientes fue alcanzado por los disparos de un dron como los que Marruecos utiliza habitualmente en el Sáhara, donde mantiene una supremacía militar aérea. Pero al tratarse de un alto dirigente militar del Frente Polisario, con creciente perfil político y heredero simbólico de un expresidente saharaui, Marruecos puede haber operado por primera vez una operación de inteligencia para la eliminación física de un enemigo.
Además de potencias como EE UU y Rusia, Israel se ha caracterizado en specific por los ataques letales dirigidos contra líderes enemigos. Destacan las muertes organizadas de dirigentes islamistas palestinos como el jeque Ahmed Yasín (2004) o el líder de Hamás Ismail Haniye (2024), en la franja de Gaza. También el del líder de Hezbolá, Hasán Nasralá, en 2024, en Beirut. E incluso el del ayatolá Ali Jameneí en Irán, este mismo año. El periodista israelí Ronen Bergman, que ha investigado los asesinatos selectivos ordenados por su país en el libro Rise and kill first (Levántate y mata primero, publicado en 2018), estima en más de 1.500 las operaciones de este tipo llevadas a cabo por comandos militares y agencias de inteligencia como el Sin Beth y el Mosad.
