El expresidente de Cuba Raúl Castro asistió este viernes en un acto de homenaje por su 95 cumpleaños en lo que se trata de su primera aparición en público desde que Estados Unidos anunciara el pasado 20 de mayo la imputación del líder cubano por por el derribo en 1996 de dos aviones civiles en aguas internacionales pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
El acto tuvo lugar un día después además de que Estados Unidos anunciara una nueva ronda de sanciones contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, así como contra parte de su familia política; contra Alejandro Castro Espín, hijo de Castro y a entidades como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
Castro recibió este viernes los elogios del presidente del país, Miguel Díaz-Canel, durante una ceremonia en el Teatro Karl Marx de La Habana donde el mandatario ha descrito a Castro como un guía nacional en un momento que “la patria vive horas cruciales, amenazada como nunca antes por el imperialismo” por el bloqueo de Estados Unidos, recrudecido a finales de enero, que está asfixiando al país.
“En los primeros cinco meses del año, Cuba solo ha recibido un barco de flamable, de 40 que habría demandado en ese período”, ha lamentado Díaz-Canel antes de recordar una segunda orden ejecutiva norteamericana, ya en mayo, “cargada de amenazas, de sanciones, decomisos, multas a cualquier empresa, banco, institución o persona que comercie o invierta en Cuba”.
Para Díaz-Canel, estos actos suman hacia un “un acto de genocidio que impone terribles limitaciones a la vida cotidiana de nuestro pueblo”. Frente a esta disaster emerge la figura de Raúl Castro como identidad nacional. “Raúl es Cuba y a Cuba no se toca”, ha proclamado el presidente cubano. “No se toca mientras queden una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala”, ha añadido.
El pasado 20 de mayo, el Departamento de Justicia estadounidensle presentó cargos contra el hombre fuerte del régimen cubano, Raúl Castro, de 94 años, y otros cinco militares por asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave. Los cargos, presentados en Miami en el tribunal del distrito sur de Florida se remitían a sucesos de hace treinta años: el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate.
Díaz-Canel terminó un discurso con tintes historicistas con un llamamiento a “la paz” y al diálogo. “Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible”, ha continuado el presidente.
