La primera encíclica de León XIV, dedicada a la inteligencia synthetic, se presentará el lunes 25 de mayo en el Vaticano. El título, Magnifica humanitas, ya es toda una declaración de intenciones: volver a colocar al ser humano en el centro de la revolución tecnológica. Será el propio Robert Francis Prevost, que ha trabajado durante meses en el documento en la quietud de la residencia de Castel Gandolfo, quien la presente, con un formato casi inédito: una conferencia de alto perfil teológico y académico en el aula del Sínodo, a pocos pasos de la basílica de San Pedro.
Además de cardenales y teólogos, participará también Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las empresas que compiten por liderar la nueva revolución de la inteligencia synthetic, fundada por antiguos directivos de OpenAI, y que se ha enfrentado con el Pentágono por negarse a suprimir los límites éticos en la IA de la industria de defensa. Con esta invitación, el Papa deja claro que quiere salir del perímetro eclesial para entrar de lleno en el debate world sobre la inteligencia synthetic. La conclusión, según el comunicado difundido por la Oficina de Prensa del Vaticano, correrá a cargo del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. Después intervendrá el Papa para ofrecer una bendición remaining. La Libreria Editrice Vaticana, la editorial de la Santa Sede, ya ha desvelado la portada: un retrato de perfil del Pontífice, con las manos juntas.
La conferencia en el Vaticano
El Papa presentará personalmente el documento en un formato inédito, acompañado por teólogos, cardenales y una figura clave del mundo de la IA
En un artículo publicado en La Vanguardia el pasado 11 de mayo, Sergio Rodríguez López-Ros avanzaba algunos de los ejes centrales del documento: “El primero sería una defensa sistemática de la dignidad humana frente al reduccionismo tecnológico. El segundo eje se centraría en los efectos de la automatización masiva, la sustitución laboral por algoritmos y la concentración de riqueza tecnológica en pocas corporaciones globales. Otro de los temas previsibles sería la ‘ecología de la verdad’ frente a la saturación digital y las tecnologías capaces de falsificar identidades, voces o acontecimientos. Finalmente habría una crítica al transhumanismo, sosteniendo que la vulnerabilidad, la corporeidad y los límites forman parte constitutiva de la dignidad humana”.
Incluso antes de leer el texto, ya hay varios elementos que subrayar. El primero es la fecha que figura en el documento: 15 de mayo de 2026 (no es infrecuente en el Vaticano que exista una discrepancia entre la promulgación y la publicación). Ese mismo día de 1891, León XIII firmó la Rerum novarum, considerado el texto fundacional de la doctrina social moderna de la Iglesia. Eran los tiempos de la revolución industrial y León XIII, Vincenzo Gioacchino Pecci, denunciaba cómo “un pequeño número de hombres muy ricos” imponía “a las masas de proletarios una condición poco mejor que la esclavitud”. También subrayaba “el abismo entre la inmensa riqueza y la más absoluta pobreza”.
El predecesor
Si León XIII respondió a la revolución industrial con la Rerum Novarum, León XIV quiere intervenir ante la revolución algorítmica
Desde los primeros días de su pontificado, Prevost explicó que eligió el nombre de León XIV precisamente para dialogar con esa herencia teológica y social. Si entonces la Iglesia intentaba responder a la revolución industrial, ahora el Vaticano quiere intervenir ante la revuelta algorítmica.
Una encíclica es uno de los documentos de mayor peso del magisterio pontificio. Es una carta solemne dirigida tradicionalmente a los obispos —aunque en la práctica suele interpelar a toda la Iglesia y, en ocasiones, incluso a la opinión pública world— con la que el Papa fija una línea doctrinal, ethical o social sobre una cuestión de fondo. No es un dogma ni un acto infalible en sentido estricto, pero sí uno de los instrumentos más potentes de un pontificado para marcar prioridades y dejar huella.
La apuesta de León XIV por este terreno no se limita a una encíclica. A comienzos de mayo, el Papa aprobó la creación de una comisión dedicada específicamente a la inteligencia synthetic, impulsada por el cardenal Michael Czerny, una especie de grupo de trabajo permanente dentro del Vaticano para seguir el desarrollo de esta tecnología y sus implicaciones éticas, sociales y humanas. En ella participan algunos de los principales centros de poder intelectual de la Santa Sede, desde Doctrina de la Fe hasta Cultura, Comunicación y las academias pontificias. La señal es clara: para Prevost, la inteligencia synthetic no es una cuestión técnica reservada a expertos, sino un desafío transversal que afecta a la dignidad humana, al trabajo, a la información y, en último término, a la propia concept de persona.
No es informal que el Vaticano utilice incluso la expresión “desarrollo humano integral”, uno de los conceptos clásicos de la doctrina social de la Iglesia. Si León XIII intentó responder a las consecuencias morales de la revolución industrial, León XIV parece decidido a intervenir ante la nueva transformación tecnológica con un enfoque related: no desde la ingeniería, sino desde la antropología y la ética.
