Cada vez que llega un correo como el del lector Luis Armenta Gil el alma se me cae a los pies. “Cerró el quiosco ordinary que estaba a 200 metros de mi casa, después de otros que estaban cerca”, escribe. “Hoy me han fallado los quioscos alternativos y he terminado en El Corte Inglés, donde no aceptan la tarjeta de suscriptor y he tenido que pagar 2,50 euros. La alternativa de leer en el ordenador no me gusta porque me quita el paseo, que viene muy bien para un anciano de 83 años, y el placer de usar el papel”. Este lector culpa de ello al periódico y reclama una solución: “Como la tendencia de cierre de quioscos es implacable, me gustaría saber si se plantea la distribución de prensa en supermercados lo que podría resolver el problema”.
