La ministra de Igualdad, Ana Redondo, quiere ser “realista” con las cuestiones que quedan pendientes. Nada menos que tres leyes: la de violencia vicaria machista, la de la trata y la de abolición de la prostitución. Su ministerio, como el resto del Gobierno, entra en la recta remaining de la legislatura, que acabará previsiblemente en junio de 2027. También porque el arco parlamentario no es sencillo: Vox como opositor constante a cualquier política feminista, el PP rozando la ultraderecha y un cumplimiento de mínimos según los temas que se toquen de este ámbito, y una izquierda atomizada con la que gobiernan en coalición y, por lo tanto, con un debate constante.


