“¿La estaban matando a tequilas?”. La primera sesión de management en la Asamblea de Madrid tras el accidentado viaje institucional de Isabel Díaz Ayuso a México ha derivado este jueves en una cascada de ironías de la oposición sobre el supuesto “riesgo extremo” que, según la presidenta madrileña, corrió durante su estancia en el país latinoamericano. El pleno ha escenificado así el choque entre una Ayuso empeñada en denunciar un presunto boicot político orquestado desde La Moncloa y una izquierda que ha ridiculizado un relato que considera exagerado, victimista y plagado de acusaciones sin pruebas.
La portavoz socialista, Mar Espinar, ha llevado la ofensiva más dura. “¿Esperaba que le enviaran a los GEO para que se paseara tranquilamente insultando a la gente por el mundo?”, le ha espetado desde la tribuna, antes de rematar con otra pulla: “Yo creo que le pegan más dos matones de Desokupa, pídaselos a su colega Vito Quiles o que se los pague su novio con el dinero de Quirón”.
También Más Madrid ha explotado el tono burlón. Su portavoz, Manuela Bergerot, ha cuestionado los peligros denunciados por la dirigente madrileña: “¿Qué riesgos ha corrido usted en México si ni siquiera hay olas en el Caribe?”. Bergerot ha acusado además a Ayuso de haber viajado para “humillar a los mexicanos” reivindicando la figura de Hernán Cortés y ha resumido la gira como “ridículo internacional”: “Abucheada, enfadada y sin una sola inversión ni un pacto que revierta en la vida de los madrileños”.
Ayuso, que antes del pleno ha tratado de allanarse el terreno con una entrevista radiofónica para marcar el relato de la jornada, ha vuelto a cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez y ha elevado el tono de sus acusaciones al asegurar, sin aportar pruebas, que el presidente pidió a Claudia Sheinbaum que “reventara” su gira mexicana para contrarrestar la recepción organizada semanas atrás por la Comunidad de Madrid a la opositora venezolana María Corina Machado. “Imagino que Sheinbaum se derretiría con nuestro presidente y, de vuelta, ella le hizo el mismo favor”, ha ironizado la dirigente madrileña en unas declaraciones que han sido rápidamente tachadas de machistas en redes sociales.
Ya en la Cámara regional, la presidenta de la Comunidad ha insistido en presentar su viaje como una misión frustrada por intereses políticos y ha defendido su reivindicación de Hernán Cortés, figura especialmente controvertida en México por la violencia asociada a la conquista española. En ese contexto, Ayuso ha minimizado, entre otros, a los mayas que ya habitaban la región siglos antes al señalar que “México no existió hasta que llegaron los españoles”… “antes había “otra civilización”. A partir de ahí, ha acusado a la izquierda de practicar un “revisionismo” histórico obsesionado con “crear bandos y hablar de muertos”.

“Pregúntenle a la presidenta mexicana y a los mexicanos qué hay en la calle Guatemala, 24, en Ciudad de México; qué hay bajo tierra. Pregúntenle cuál es el pasado de México antes de que nos uniéramos en mestizaje”, ha defendido desde la tribuna refiriéndose a una estructura cívico-religiosa dedicada a exhibir cráneos de personas sacrificadas, mayormente cautivos de guerra, a modo de advertencia de poder a los enemigos del imperio.
La controversia sobre el coste del viaje también ha planeado sobre el pleno. Ayuso sigue sin aclarar cuánto ha costado la gira institucional -ella defiende que ha sido invitada a gran parte del desplazamiento aunque su portavoz regional ha asegurado que ha corrido a cargo de los presupuestos regionales- . Pero sí ha respondido, sin embargo, a las críticas del PSOE asegurando que ni ella ni su equipo “viajamos con prostitutas”, en referencia velada a otros escándalos políticos recientes. La presidenta madrileña ha tratado además de comparar su situación con la de otros dirigentes autonómicos, como Salvador Illa, de viaje en California. Y ha acusado al Ejecutivo de aplicar un doble rasero.
“Con las barbaridades que ha dicho el Gobierno de Sánchez sobre la Administración de Estados Unidos, ¿por qué no se supone que Illa ha ido a provocar? ¿Por qué no tiene que ir el Gobierno norteamericano a boicotear el acto?”, se ha preguntado.

El trasfondo del choque sigue siendo la seguridad de Ayuso durante su estancia en México. La presidenta madrileña ha sostenido estos días que tuvo que ser escoltada “hasta la puerta del avión” y que el Gobierno no se preocupó en ningún momento por su situación. “Tenían todo el tiempo del mundo para criticarme, pero no para preguntarse dónde estaba ni quién me proporcionaba seguridad”, llegó a lamentar. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Exteriores han asegurado que la dirigente regional rechazó la protección ofrecida por la Embajada española y que nunca transmitió inquietud alguna durante el viaje.

