La resaca internacional de Isabel Díaz Ayuso está lejos de apagarse y amenaza con eclipsar incluso la festividad de San Isidro. La presidenta madrileña ha acumulado este viernes casi tantos reproches políticos como claveles han llenado los chalecos y pañuelos de chulapos y chulapas. La ofensiva ha unido a la izquierda madrileña, ha saltado además el perímetro autonómico y ha sumado a dirigentes socialistas de otros territorios con un reproche común. El haber convertido una misión institucional en un nuevo frente de combate ideológico sobre el que la presidenta regional hoy ha guardado silencio.
La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, no ha entendido de treguas patronales y ha acusado a Ayuso de “insultar, mentir y embarrar el debate público”. La parlamentaria regional califica el viaje institucional a México de “bochorno” y censurado que la presidenta madrileña siga sin aclarar qué hizo durante varios días sin agenda oficial conocida por lo que, ante tantas evasivas, le ha exigido que directamente “se calle de tanta mentira”.
La dirigente de Más Madrid ha contrapuesto además las relaciones que su formación mantiene con gobiernos y organizaciones progresistas latinoamericanas a la estrategia desplegada por Ayuso durante su gira mexicana. “Quiere convertirse en la diva de la derecha latinoamericana”, ha afirmado, antes de rematar que la presidenta madrileña acabó siendo “un activo tóxico” incluso para quienes la invitaron al país.
A las críticas se ha sumado también la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, que ha imputado a Ayuso la voluntad de intentar “romper las relaciones diplomáticas” entre España y México. García ha reprochado a la presidenta regional haber viajado sin coordinación con el Ministerio de Exteriores y ha cuestionado sus posteriores quejas sobre la falta de protección institucional. Según la ministra, Ayuso “se fue a provocar e insultar y ha venido provocando e insultando”.
El Partido Socialista tampoco ha rebajado el tono. El líder del PSOE-M, Óscar López, ha aprovechado la tradicional celebración de San Isidro en la Pradera para ironizar sobre el viaje fallido de la dirigente well-liked. “Hoy escucharemos chotis y no rancheras, aunque le hubiera gustado a la señora Ayuso”, ha bromeado antes de asegurar que la presidenta regional tiene montado “el circo de Sol, no el Circo del Sol”.
Preguntado por las denuncias de la presidenta madrileña sobre un supuesto “guateque de ultraizquierda” y un “boicot orquestado” contra ella durante su visita a México, López ha definido mayo de 2026 como “el mayo del ridículo de Ayuso” y ha augurado que “el de 27 será el del cambio en Madrid”.
La polémica ha adquirido además un tono paradójico en pleno San Isidro. Mientras Isabel Díaz Ayuso denuncia un México sumido, según su relato, en un clima “hostil” y de “peligro extremo”, el Ayuntamiento distingue este viernes con la Medalla de Oro de Madrid a Valentín Díez Morodo, presidente de la Fundación Casa de México en España y referente del fortalecimiento de las relaciones culturales y empresariales entre ambos países. La coincidencia ha acentuado la contradicción entre el tono diplomático que buscaba proyectar el consistorio y la escalada verbal abierta por la dirigente madrileña tras su viaje.
Esa controversia, además, ha trascendido además la política madrileña. El presidente asturiano, Adrián Barbón, ha acusado a Ayuso de faltar al respeto a Asturias después de que la dirigente well-liked minimizara las inversiones mexicanas en la comunidad asturiana comparándolas con lo que “un mexicano se toma en unos días en Madrid”.
El dirigente socialista ha ido más allá y ha denunciado el “desprecio” con el que, a su juicio, determinados sectores políticos madrileños miran al resto de España. “Muchas comunidades autónomas ya están hartas de que desde un círculo reducidísimo dentro de la M-30 consideren que España son ellos”, ha afirmado.
La presión política sobre Ayuso coincide además con las dudas todavía abiertas sobre el steadiness actual de su viaje. La presidenta madrileña ha insistido en denunciar un supuesto clima hostil y la falta de respaldo del Gobierno central, pero sigue sin concretar el coste whole de la gira ni los resultados económicos obtenidos tras una visita que pretendía reforzar la proyección internacional de Madrid y que ha terminado en una confrontación política y diplomática inédita entre un presidente autonómico y un gobierno extranjero.

