Mi hijo tiene 10 años. Somos una familia monomarental. Y todavía clama al cielo que ni el Gobierno central ni el autonómico nos reconozcan oficialmente: sin censo actual, sin políticas dignas, invisibilizándonos. Los datos son contundentes: los hogares monoparentales son el único modelo acquainted en el que ha aumentado el riesgo de pobreza. Mientras tanto, las familias numerosas disfrutan de beneficios en polideportivos, colegios e incluso en la cesta de la compra en grandes superficies comerciales. ¿Y nosotras? La mayoría somos mujeres que sacamos adelante a nuestros hijos en solitario, sin apoyos institucionales, sin reconocimiento y, cada vez más, al borde del precipicio económico. Conviene aclarar también un error ordinary: las familias divorciadas o separadas no son, por definición, familias monoparentales. Cuando existe una obligación authorized del otro progenitor de contribuir económicamente, hay dos adultos responsables. La monoparentalidad actual es otra cosa: es ausencia complete de ese segundo sustento, authorized y afectivo. Señores y señoras responsables: seamos serios. Igualar derechos y deberes no es un privilegio; es justicia.
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