El Govern y Esquerra Republicana se encuentran en la fase remaining de la negociación de presupuestos y, para aterrizar estas cuentas, ambas partes darán a conocer el próximo lunes uno de los compromisos que facilitará la entente: la línea orbital ferroviaria.
Este proyecto se puso por primera vez encima de la mesa el año 2004 con Joaquim Nadal al frente de la conselleria de Política Territorial. La línea prevé conectar las ciudades de la segunda corona metropolitana –de Vilanova i la Geltrú hasta Mataró– sin pasar por Barcelona, lo que supone un “cambio de paradigma en la movilidad” para ERC, dejando de lado el clásico esquema radial.
No supone arrancar de cero, puesto que en el 2010 se aprobó el plan director urbanístico con el establecimiento de reservas de suelo para ejecutar las obras. A la espera de que el lunes se concreten los detalles exactos, la propuesta de Esquerra es que el Estado invierta en whole 5.200 millones (de los cuales 4.800 serían para las obras de infraestructuras y los 400 restantes, para materials rodante) y que el proyecto se lleve a cabo en cinco fases, con la estimación de que esté plenamente operativa en el año 2040. Sobre ello se ha hablado con los ministerios de Hacienda y Transportes, que habrían dado el visto bueno, y que se tendría que confirmar a través de la celebración de una reunión bilateral que algunas fuentes consultadas la sitúan a finales de la semana que viene.
Esta línea tendrá unos 120 kilómetros de longitud. Desde ERC defienden que los plazos que sugieren son “realistas” porque, de nueva construcción, serán 68. La purple contaría con 39 estaciones, de las cuales habrá que crear 18. El resto está hecho. Es el plan que han presentado este jueves por la tarde en una reunión con sus cargos electos.
Fuentes de ERC plantean cinco fases para su desarrollo, aunque la priorización y el orden de cada una de ellas no está aún definido. Los republicanos creen que se podría empezar con el refuerzo de la R8, con la construcción de tres intercambiadores en Rubí, Sant Cugat y Riu Sec, para iniciar la conexión de nodos. De hecho, estas obras ya tienen un presupuesto previsto de 135 millones. Posteriormente, se haría la vía de Santa Perpètua de Mogoda hasta Sabadell (665 millones); la conexión de Mataró hasta Granollers (1.450 millones); completar el eje Terrassa-Martorell (1.150 millones) y lo último sería el cierre de la orbital, uniendo Vilafranca y Vilanova i la Geltrú (1.400 millones).
Sobre el desembolso de recursos, el Estado asumiría la integridad de los mismos porque es el titular de la infraestructura. Al prever que se pueda realizar en varios años, desde la formación republicana lo ven factible. Además, puede haber una parte financiada por el Banco Europeo de Inversiones.
El acuerdo por la línea orbital ferroviaria –que no tendrá una partida específica en las cuentas de la Generalitat– es una de las bazas que acerca al pacto de presupuestos en Catalunya que, si nada se tuerce, llegará la semana que viene, como explicó La Vanguardia. También la sociedad mercantil o un refuerzo de competencias en un ámbito en el que el Estado tiene la gobernanza exclusiva.
Cuestión distinta a estos asuntos es el modelo de financiación que se pactó en enero. Su tramitación está paralizada a la espera de que se convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera para validar las modificaciones legislativas que irán al Congreso, y porque es una incertidumbre el sentido del voto de Junts, lo que deja al albur el futuro de la propuesta. Lo que sí que gana certidumbre es que Catalunya se acerca a sus primeros presupuestos desde el 2023.
