La escena es espectral y recuerda a los peores días de la pandemia: by way of della Conciliazione, la gran avenida que conecta la Basílica de San Pedro con Castel Sant’Angelo, está completamente vacía. Los turistas, aplastados contra las calles laterales, ven pasar a toda velocidad una enorme comitiva de coches y furgonetas: se cuentan 19. Dentro de uno de esos vehículos va Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, recibido hoy por el Papa en el Vaticano.
El encuentro, que duró alrededor de cuarenta y cinco minutos, se produjo en un clima de tensión entre la Casa Blanca y la Santa Sede tras las enésimas acusaciones de Donald Trump contra León XIV. Sin embargo, según fuentes estadounidenses citadas por AFP, la reunión fue “amistosa y constructiva”. En un comunicado, la secretaría de Estado de Washington subrayó “la solidez de las relaciones entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso común en favor de la paz y de la dignidad humana”.
El comunicado del Vaticano señala que “durante los cordiales coloquios se renovó el compromiso común de cultivar buenas relaciones bilaterales entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América”.
“La conversación incluyó también un intercambio de puntos de vista sobre la situación regional e internacional, con especial atención a los países marcados por la guerra, las tensiones políticas y las difíciles situaciones humanitarias, así como sobre la necesidad de trabajar incansablemente en favor de la paz”, añade la nota.
Fuentes de la Santa Sede explican que, en concreto, se habló de los conflictos en Oriente Medio —Irán y Líbano—, pero también de África. Además, se abordó “la situación en Cuba” y “la necesidad de apoyar al pueblo cubano en este momento difícil”.
Rubio fue recibido en el patio de San Dámaso por el arzobispo Petar Rajič, prefecto de la Casa Pontificia. El secretario de Estado permaneció dentro de las murallas leoninas más de dos horas y media, contando también la conversación posterior con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin. El Papa regaló a Rubio una pluma de madera de olivo. “Es el árbol de la paz”, subrayó León XIV, mostrando además que en uno de los extremos aparece representado su escudo.
El regalo
El Papa regaló a Rubio una pluma de madera de olivo, “es el árbol de la paz”, subrayó León XIV
En los palacios romanos se ha intentado interpretar el sentido de esta misión: para algunos, un movimiento de Trump para recomponer las fracturas con la Santa Sede e Italia; para otros, una iniciativa autónoma de Rubio, decidido a marcar perfil propio y a desmarcarse tanto de los exabruptos del presidente como de las posiciones fanáticas del vicepresidente, JD Vance. En el Vaticano dan por hecho que una de las prioridades de la administración Trump pasa ahora por reconquistar el voto católico, que respaldó al magnate en el 2024 y que hoy parece haberle dado mayoritariamente la espalda.
Mañana, viernes, Rubio se reunirá con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hasta hace pocos meses sólida aliada europea de Trump y posteriormente convertida también en objetivo de las críticas del presidente estadounidense.
Aunque la ciudad está blindada, el ambiente es tranquilo, pero a un kilómetro de la basílica tiene lugar una manifestación organizada por el partido Alianza Verdes e Izquierda (Avs) contra las políticas de la administración Trump. “Los ataques al Papa, que habla de paz, son indecentes. Para nosotros el derecho internacional debe reconstruirse para decir basta a la guerra”, afirma el líder Angelo Bonelli. También se han producido otras protestas en distintas partes de Italia.
