El juicio por el caso mascarillas ha quedado visto para sentencia. Como colofón remaining, el exministro de Transportes José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García han hecho uso de su derecho a la última palabra. Los dos han defendido su inocencia: “Me juego la poca vida que me queda, que tampoco es demasiada”, ha explicado el exsocialista para justificar que iba a hacer un relato extenso ante el tribunal.
Sin querer entrar en el victimismo, ha dicho estar sometido a un juicio paralelo, en el que es “imposible defenderse” y en el que ha participado el tercer acusado, Víctor de Aldama, acusándole de extremos que él desmiente. “Está muy bien que se arrepienta, pero tiene daños colaterales. Yo no he hecho ningún daño a este señor. En la celda le doy vueltas a la cabeza. ¿Qué mal le he podido hacer para que me haga tanto daño?”, ha apuntado Ábalos, que después de esta noche vuelve a la prisión madrileña de Soto del Actual a esperar la sentencia.
Estoy sometido a un proceso inquisitorio”
A su juicio, está acusado y encarcelado por dos contratos temporales de plazas masivas a dos personas. “¿Eso es colonizar la administración? Una frase muy del PP que ha hecho efecto, la colonización de las empresas públicas”, ha espetado en referencia a una afirmación del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, en el informe definitivo presentado esta mañana.
Para Ábalos se ha abierto una causa common contra él y solo se le puede reprochar “dos contratos temporales” y porque son “dos señoritas”. El exministro sostiene que se está sometiendo a un proceso “inquisitorio” y todo en base a una supuesta confesión de Aldama lanzada después de que le enviaran a prisión por un asunto de un fraude de hidrocarburos.
Pactó hablar de Ábalos a cambio de su libertad y todo eso se ha materializado, según el exministro, hoy con una sustancial rebaja de la pena. “Aprovechó el clima de polarización política y clima de crispación para implicar a miembros del Gobierno”, ha subrayado.
El exdirigente socialista ha reconocido que acabó su declaración del lunes “un poco desesperanzado” porque se ha dado cuenta de que para el fiscal “es como si no hubiese habido nada”. “Me duele que al fiscal le dieran igual mis respuestas”, ha añadido.
He perdido todo, me han destruído”
Su hombre de confianza también ha querido hablar. Su última oportunidad para convencer al tribunal de que ha ayudado en todo lo que ha podido a Aldama, como amigo, pero que jamás ha recibido un solo euro de él.
“Estoy destrozado tanto private, mediática como laboralmente. He perdido a mi familia y amigos. Pero lo entiendo, a toda la persona que se ha acercado a mí la destruyen mediáticamente”, ha manifestado.
García se ha emocionado porque, aunque salga en libertad, no voy a poder ni pasear, ni llevar al colegio a mi hija, ni trabajar, ni nada. “Yo, bajo estas circunstancias, tan malo, tan malo, creo que no he sido. Siempre, toda mi vida, he querido ayudar. He ayudado a todo el mundo que he podido”, ha apuntado.
En su última palabra, García ha lanzado una pregunta. “Solo hay una pregunta que me hago. Una. ¿Por qué si yo me ofrecí a colaborar con la Guardia Civil, les di las llaves, que colaboraba en todo, tuvieron que entrar en mi casa, con el dedo en el disparador, con escudo protector, apuntando a una niña de 3 años corriendo, sabiendo que había una menor? Métenme en la cárcel, pero que alguien me lo explique. Les ofrecí todo, pero había que montar el circo”, ha recogido.
El exasesor ha subido el tono en su intervención y ha asegurado que el abogado del PP le ofreció que colaborara, “mintiendo y engañando a todos los españoles”. “Estoy en la cárcel, he perdido todo y he dicho que no voy a mentir”, ha aclarado.
Y por último ha hecho un aviso a navegantes. Para García, esto no ha hecho nada más que empezar. Asegura que tiene conversaciones con los ministros Ángel Víctor Torres o Félix Bolaños. “A todos ellos, cuando no eran ministros, les he ayudado en todo lo que he podido. Ahora me quieren dejar de lado al igual que a Ábalos”, ha advertido.
Sin embargo, se ha ofrecido a desentrañar sus dispositivos porque los de la UCO “no son amigos ni adivinos”. “Hay muchísimas cosas que arreglar. Todo a su tiempo. Esto no ha hecho nada más que empezar”. Visto para sentencia.
