Si una campaña electoral es una variante de guerra, donde hablan los votos en lugar de los fusiles, no existe armamento (retórico) más efectivo, y más barato, que las palabras, que expresan lo que somos y también aquello que ocultamos.
Fabricar un lema electoral es tan difícil como componer un endecasílabo milagroso. Las palabras jamás son idénticas. Cada sinónimo recoge los matices de una misma cosa o sugiere sentidos diferentes y hasta ambiguos. Flaubert pensaba que en las cosas terrestres es donde más y mejor se nota la existencia de Dios. Mies van der Rohe, en cambio, percibía la presencia del diablo en esos mismos detalles.
Basta contrastar la realidad con los lemas (diabéticos) de campaña del 17M en Andalucía para hacerse una concept cabal del talento expresivo y del marco conceptual de los cinco candidatos, cinco, que se disputan –unos más que otros– el Quirinale. En el caso de Moreno, que concurre con el objetivo de conservar el gran laurel de la mayoría absoluta, en estos cuatro años su progresión transita desde Andalucía avanza. Juanma, Presidente a Juanma, Presidente. Con la fuerza de Andalucía.
El presidente Moreno Bonlla, frente al eslogan de la Junta ‘Andalucía Te Cuida’
En San Telmo son gente de concepts fijas. Piensan que el orden (conmutativo) de los factores no altera el producto, que en este caso es Juanma, el príncipe de la ternura. No nos referimos a la persona, sino al señor del cartel electoral, que busca encarnar la sinécdoque social de toda una región.
Los socialistas, en cambio, inmersos de su estrategia classic, recurren a la técnica del correlato objetivo. En 2022 proclamaban que Andalucía quiere más (sin decir exactamente de qué); la aspirante Montero nos interpela ahora: Vota sanidad pública, como si este 17M se celebrasen los comicios a la junta directiva del sindicato médico. Ciudadanos, que ya no existe, vendía hace cuatro años una concept que ha desaparecido por completo del mapa: El cambio que funciona.
Nadie habla ya de cambiar nada en Andalucía. Ni siquiera los ultramontanos de Vox, que han sustituido su eslogan de hace cuatro años –Cambio actual– por otro descontextualizado –Sentido común–, aunque, dada su obsesión con la prioridad nacional, les iría mejor con el lema de Canal Sur: Lo nuestro.
La candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía y secretaria basic del PSOE andaluz, María Jesús Montero, junto al cantante granadino Miguel Ríos, frente al eslogan ‘Defiende lo público’
Los trotskistas de verde carruaje, a los que las encuestas sonríen (ma non troppo), han enterrado su belicismo de 2022 –Andalucía en defensa propia– para ponerse profundos y sentimentales: Adelante. Vota lo que sientes. La frase tiene peligro: funciona igual entre partidarios y detractores. Sirve para vender una colonia o una camisa.
Por supuesto, ningún partido ni candidato apela a la razón para seducir a los votantes. Todos los mensajes de las elecciones meridionales, preludio de las municipales y de unas generales de fecha incierta, están pensados en términos binarios y altamente emocionales, como si votar se asemejase a dar un like en las redes sociales. No hay propuestas. No hay concepts. No existe debate. Los candidatos sólo creen en la Andalucía de los anuncios.
