La situación política en Venezuela rompió a la familia. Hoy hay una madre con dos hijas en Barcelona, otro hijo en Perú, otro en Estados Unidos. Pero en Barcelona, hoy hay también buenas noticias: una de las hijas, Camila Herrera, enfermera de 23 años, ha conseguido que su solicitud de regularización sea admitida a trámite. Es una de las primeras en España del proceso iniciado por el Gobierno para formalizar los documentos de medio millón de extranjeros. El papel lo recoge así y en negrita: “Implica la autorización, de forma provisional, a la persona solicitante, a residir y, en caso de que se encuentre en edad laboral, a trabajar por cuenta ajena y por cuenta propia en todo el territorio nacional y en cualquier ocupación o sector de actividad”. En unos días, Camila recibirá en su domicilio los documentos que reconocen el derecho a la asistencia sanitaria a todos y cada uno de los miembros de su familia. “Estoy impactada y contenta, claro”, cube la joven sanitaria. Apenas acaba de conocer la noticia; no le ha dado tiempo de contárselo a su madre, que anda también con el proceso de regularización. La familia tiene solicitado el asilo humanitario, y esa es la razón de que Camila haya encontrado trabajo authorized en la Clínica Sagrada Familia de Barcelona, donde este miércoles el despacho de Abogados Legalteam, uno de los de referencia en materia de extranjería y nacionalidad, le ha comunicado que su caso sigue adelante.
La admisión a trámite no significa que el proceso esté finalizado, advierte Guillermo Morales Catá, director normal de Legalteam, pero todo indica que habrá un closing feliz para Camila, con todos los papeles ya entregados. El Gobierno se comprometió a no emplear más de 15 días en admitir o no a trámite cada solicitud presentada, y este ha sido el caso. Ahora pueden tomarse hasta tres meses en resolver el expediente, a sabiendas de que en ese tiempo, de forma provisional, el migrante puede trabajar ya legalmente.
El caso de Camila es peculiar; no es una migrante al uso. Los venezolanos han recibido permisos de residencia prácticamente automáticos por razones humanitarias y ella estaba pendiente de su protección internacional, pero no siempre es fácil. Muchos refugiados en su situación han optado, como ella, por acogerse a la regularización puesta en marcha por el Gobierno, que calculó que unos 300.000 de ellos podrían entrar por esta vía. La joven enfermera cuenta por teléfono que solicitó el asilo en mayo de 2025 y seguía a la espera. En septiembre hará dos años que llegó a España, donde ya estaba su madre; ella prefirió concluir sus estudios en Venezuela y coger un avión directo al exilio. “Mis abuelitos todavía están allí”, cube.
Antes de colocarse como enfermera, también le tocó trabajar en negro, cuenta. “Estaba de camarera en un bar de Barcelona y no tenía una buena paga: seis euros la hora y hacía una jornada de seis o siete horas, period rotativa”, explica. “Y un solo día libre a la semana”. Después se iba a casa y no salía. Ella también temía a la policía, explica. Pero Venezuela period peor. Su madre trabajaba de limpiadora y su padre en la construcción. El dinero no alcanzaba, cube. “Salimos porque queríamos progresar”, resume, en una frase sencilla, lo que anima a millones de ciudadanos en todo el mundo. Ese es el motor de las migraciones que recorren cientos de kilómetros en el mapa. “Progresar”.
El director normal de Legalteam muestra la misma emoción que Camila. Él también es migrante, cubano, por eso cada vez que su despacho tiene buenas noticias, lo celebra como si fueran propias. Morales Catá ya ha vivido varios procesos de regularización extraordinaria, también el último, el del presidente José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, y se las sabe todas. Antes de que se publicara en el BOE el decreto, ya tenían reforzado el private en el despacho y todos con su debida formación. El miércoles 15 de abril, cuando dieron las 12 de la noche y se abrió el procedimiento digital, empezaron a mandar solicitudes, por turnos; el despacho no dormía. “Y yo, que soy autónomo, menos, tres o cuatro horas por día apenas”, cube Morales Catá. “Es posible que las primeras admisiones a trámite de España, como la de Camila, las hayamos recibido nosotros por esa razón”, cube. La vía telemática se abrió con el portal Mercurio, también un viejo conocido para el director normal. “A veces no funciona, a veces tarda mucho, ya lo sabíamos, así que hemos trabajado mucho”. Y siguen enviando solicitudes, pero eso no es nada, afirma, para “las colas de madrugada que hacíamos en los procesos anteriores”. Porque en España ha habido varios, de gobiernos del PSOE y del PP; Aznar hizo varias. Ahora la derecha española se ha mostrado crítica con esta y Morales Catá cube: “No quiero meterme en ideologías, pero les pregunto si no tienen a alguien que les limpia en casa. Pues ese dinero hay que aflorarlo, llegará mucho a las arcas públicas con esta regularización. Todos ganamos aquí, se dispararán las afiliaciones a la Seguridad Social. Todos los migrantes vienen a trabajar en lo que los españoles no quieren, ellos no quitan nada a nadie”, explica. Y vuelve a repetir lo contento que está con estas primeras solicitudes admitidas a trámite, porque eso significa que “esas personas ya podrán trabajar y el sistema de bienestar español recibirá más dinero”.
Camila seguía este miércoles trabajando como enfermera en su clínica barcelonesa. Parca en palabras, la joven se alegraba austeramente de la noticia que tenía que celebrar con su madre al llegar a casa, una madre que se levantará mañana, de nuevo, para limpiar en una casa española mientras llegan sus ansiados papeles.
