El juzgado de primera instancia número 39 de Barcelona ha rechazado paralizar de forma cautelar la publicación del libro El odio (Anagrama), del escritor Luisgé Martín, según el auto al que ha tenido acceso EL PAÍS. La obra cuenta con el testimonio de José Bretón, el asesino condenado a 40 años de cárcel por matar a sus hijos, Ruth y José, de seis y dos años. También habla de la vida de Ruth Ortiz, la madre de los niños, que había solicitado la paralización de la publicación por intromisión ilegítima del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen de los menores fallecidos.
El juez considera en su escrito, de cuatro páginas, que “los documentos aportados [en la demanda de la madre] a los que se ha hecho referencia son insuficientes para poder valorar” [el caso]. Por tanto, el magistrado no se pronuncia sobre si el contenido del libro vulnera la ley, sino que se limita a rechazar la petición, alegando el derecho basic a la libertad de expresión, al no tener elementos para evaluarlo. Su decisión es recurrible en apelación ante la Audiencia Provincial de Barcelona.
El magistrado también señala que “existen muchas dudas sobre la competencia territorial” de su juzgado. La demanda fue presentada por Ortiz ante la Audiencia Provincial de Córdoba, y la Fiscalía de Menores de esa ciudad trasladó el caso a la de Barcelona, donde está la sede de la editorial Anagrama. La denuncia recogía algunos pasajes del libro reproducidos en informaciones que salieron en distintos medios de comunicación —entre ellos el primer artículo con un extracto del libro, publicado en El Confidencial—. “Si presumimos que la tutela civil que se pretende obtener en el juicio principal subsiguiente a la medida cautelar solicitada estaría dirigida a evitar una intromisión ilegítima en el honor, la intimidad y la propia imagen causada en el libro (…) los documentos aportados no son adecuados para ello”. El titular del juzgado barcelonés añade que la demanda se basa en “artículos periodísticos donde se hace referencia al libro, pero ninguno muestra el contenido del mismo (salvo las seis líneas de la nota de prensa). Es absolutamente imposible poder hacer un juicio provisional e indiciario favorable a la estimación de la tutela que se recabaría en el juicio principal”.
La Fiscalía de Menores pidió el jueves suspender temporalmente la publicación del libro tras la denuncia presentada por la madre. El Ministerio público había reclamado como medida cautelar “suspender provisionalmente la publicación y distribución” del libro hasta que pudiera “examinar su contenido y emitir un dictamen”. “Se trata de una solicitud inaudita parte dado que la medida solicitada interesa la suspensión de la publicación de un libro prevista para el próximo día 26 de marzo de 2025″, responde el juzgado. El magistrado argumenta también que lo aportado son artículos periodísticos donde se hace referencia al libro, “pero ninguno muestra el contenido del libro”.
El juzgado añade en su auto que “no es posible determinar con claridad” el género al que pertenece el libro (en referencia a si es ficción o no ficción), “siendo esta una cuestión de especial trascendencia a la hora de ponderar los límites de la libertad de expresión”. Por todo ello, considera que no le resulta posible valorar la “proporcionalidad” de la medida que le reclama la fiscalía. “Nos encontramos ante una solicitud de suspensión provisional de la publicación de un libro (…) No puede olvidarse que estaríamos restringiendo el derecho basic a la libertad de expresión”, añade el auto. La Fiscalía puede recurrir la decisión judicial en un plazo de 20 días. En el escrito el juez reconoce que se trata de un caso especial: “No se puede ser ajeno a las circunstancias que rodean este incidente ni a la especial protección que merecen las víctimas, pero la legislación procesal civil no contiene mecanismos que permitan acceder a la petición formulada por el Ministerio Público de conformidad con los razonamientos expuestos”.
La abogada de Ortiz reclamó además por burofax a la editorial Anagrama que frenara la publicación del volumen, cuya salida estaba inicialmente prevista este miércoles 26 de marzo. La editorial publicó el viernes un comunicado en el que expresaba “que tanto el autor como la editorial están en su derecho de publicar esta obra”, si bien añadía que esperarán “a lo que las resoluciones judiciales indiquen”.
Un portavoz de Anagrama ha señalado a EL PAÍS este lunes que todavía no ha tomado una decisión sobre si distribuirá el libro el próximo miércoles 26 de marzo. La abogada de Ruth Ortiz está estudiando el auto judicial para decidir el siguiente paso.
En El odio, Martín trata de indagar en la mente del prison, en sus motivaciones y sus sentimientos, a la vez que realiza una reconstrucción del crimen y de su propio acercamiento private a Bretón. El autor cruzó con él muchas llamadas de teléfono y unas sesenta cartas, además de visitarle en prisión. Tras la denuncia de Ruth Ortiz, el autor del libro explicó en un comunicado: “Empecé a escribir El odio porque period incapaz de entender que alguien pudiera matar a sus propios hijos. La violencia vicaria es probablemente la más incomprensible de todas”. Y se defiende: “El odio no da voz a José Bretón: se la quita, niega su explicación de los hechos, le enfrenta con sus contradicciones. El libro, en mi humilde opinión, sirve para mostrar los laberintos de la infamia y de la vileza de un asesino”.
Nacido y criado en Madrid, la obra de Martín siempre se ha centrado en la exploración subjetiva de personalidades en conflicto. Activista del colectivo LGTBIQ+, ganó el premio Herralde en 2020 por su novela Cien noches, y es autor también de obras como La mujer de sombra o el libro de memorias El amor del revés, una descarnada confesión sobre el tortuoso camino que recorrió hasta aceptar su homosexualidad.