La pregunta a Donald Trump fue clara: cuándo se empezaban a aplicar los aranceles a México y Canadá. La respuesta, también: “El 2 de abril”. Sin embargo, entraba en contradicción con lo que acababa de afirmar, que no detendría los aranceles, cuya entrada en vigor estaba prevista para el 4 de marzo. Su secretario de Comercio, Howard Lutnick, trató de terciar, pero no quiso corregir a su jefe. Al closing, viendo que la había liado la víspera, Trump ha anunciado este jueves que los aranceles entran en vigor la semana que viene.
“Los ARANCELES propuestos que entrarán en vigor el CUATRO DE MARZO entrarán en vigor, tal y como estaba previsto. Del mismo modo, a China se le aplicará un arancel adicional del 10% en esa fecha. La fecha del arancel recíproco del 2 de abril seguirá en pleno vigor y efecto. Gracias por su atención a este asunto. ¡QUE DIOS BENDIGA ESTADOS UNIDOS!”, ha escrito Trump.
El presidente de Estados Unidos ha lanzado tantas amenazas y tan contradictorias sobre los aranceles que no es raro que él mismo acabe sin aclararse y entre en contradicciones. Por otro lado, la fiabilidad sobre sus fechas ha caído mucho tras sus constantes incumplimientos.
Trump amenazó en campaña con aranceles a los coches mexicanos, pero cuando lanzó un ultimátum más en serio fue después de ganar las elecciones. Dijo que impondría aranceles del 25% a todos sus productos el primer día de su nuevo mandato si México y Canadá no frenaban el tráfico de fentanilo y la entrada de inmigrantes.
Llegó el primer día, el 20 de enero, y Trump dijo que aplicaría los aranceles el 1 de febrero. Unos días antes de esa fecha, la agencia Reuters publicó que Trump planeaba retrasar los aranceles un mes, hasta marzo, y la Casa Blanca lo desmintió rotundamente y dijo que los aranceles se aplicarían el 1 de febrero. Llegó ese día y las mercancías seguían circulando libremente. Esa tarde, Trump firmó un decreto para que los aranceles se aplicasen desde el 4 de febrero, provocando un terremoto en los mercados. Sin embargo, luego Trump habló con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y a cambio de unas concesiones menores, aplazó los aranceles un mes, hasta el 4 de marzo.
Esta semana, Trump ha insistido varias veces en que la fecha seguía en pie, pero llegó la primera reunión de su Gabinete, este miércoles, y dijo a la vez eso y lo contrario: que la aplicación sería desde el 2 de abril. “No voy a detener los aranceles”, dijo primero, antes de describir cómo creía que Estados Unidos había sido víctima de años de maltrato por parte de sus vecinos. Y luego le preguntaron cuándo entraban en vigor y contestó: “El 2 de abril”. El peso mexicano y el dólar canadiense reaccionaron al alza. Trump se había hecho un lío con la fecha que maneja para los mal llamados aranceles recíprocos.
En cuanto a China, Trump prometió en campaña imponer aranceles del 60% a todos los productos chinos. En cambio, pasadas las elecciones, amenazó a sus aliados y socios México y Canadá con un 25% y a China, con un 10%. El trámite siguió el mismo camino que el de esos otros dos países, con la diferencia de que Trump dijo que iba a hablar con Xi Jinping (aparentemente para aplazar los aranceles a cambio de concesiones sobre el fentanilo) y da la impresión de que el presidente chino no se prestó a la maniobra. Los aranceles entraron en vigor, pero las aduanas estadounidenses no estaban preparadas para aplicarlos, así que se colapsaron. Trump tuvo que dar marcha atrás y eximir a la mayor parte de los envíos, los de menos de 800 dólares de plataformas como Temu y Shein.
Ahora, Trump cube que aplicará otro 10% adicional a los productos chinos desde el 4 de marzo. de nuevo, habrá que esperar a ver si es una nueva falsa alarma o va en serio.
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