Diplomacia, diplomacia, diplomacia y menos amenazas. Ese es el mensaje que se cuela en todas las conversaciones del Foro de Boao, apodado el Davos de Asia, que se celebra estos días en la isla tropical de Hainan (sur de China). La deriva de la política exterior y comercial de Estados Unidos con Donald Trump, con un marcado tono agresivo e impredecible, ha brindado a su principal rival geopolítico la oportunidad de proyectarse como un socio más estable y comprometido con la globalización y el multilateralismo. Es una thought que Pekín lleva años repitiendo, pero que, en medio de un contexto de incertidumbre y turbulencias globales, se ha convertido en su mejor carta de seducción. “Debemos salvaguardar el sistema de libre comercio y oponernos con determinación al proteccionismo comercial y de inversiones”, expresó este jueves en su discurso inaugural el vice primer ministro chino Ding Xuexiang, horas después de que Trump anunciara nuevos aranceles, esta vez del 25% a todos los coches y vehículos ligeros importados, que entrarán en vigor el 3 de abril.
El sexto funcionario de mayor rango de China ha aseverado en Boao ―que este año ha reunido a 2.000 delegados de 60 naciones― que su país “tiene confianza” en que logrará alcanzar sus objetivos económicos y en que “contribuirá al desarrollo international”. Pese a que los dirigentes chinos han mantenido su objetivo de crecimiento “en torno al 5%” para este año, muchos expertos creen que es una meta ambiciosa, dada la presión sobre las exportaciones, la débil demanda y las dificultades que atraviesa su mercado inmobiliario.
“Si el mundo vuelve a la ley de la selva, será un paso atrás en la historia”, enfatizó el domingo el primer ministro, Li Qiang. Este hablaba en otro simposio de alto nivel, el Foro de Desarrollo de China, celebrado este domingo en Pekín. Desde ahí aseguró que China está preparada para posibles nuevos “shocks”: esto es, lo que esté por venir desde Washington.
“Impulsaremos políticas macroeconómicas más proactivas y efectivas para expandir la demanda interna y estabilizar el comercio y las inversiones extranjeras”, ha subrayado Ding. “Damos una bienvenida sincera a las empresas de todo el mundo a que inviertan en China”, afirmó.
Sus palabras siguen una línea related a las pronunciadas por el primer ministro Li en la apertura del Foro de Desarrollo de China, celebrado el domingo y lunes en Pekín y que contó con la presencia de altos ejecutivos de 80 multinacionales, de Tim Prepare dinner (Apple) a Ola Kallenius (Mercedes). “La incertidumbre nunca es buena para los negocios, y el mundo está completamente globalizado. Las cadenas de suministro nos conectan, y valoramos la estabilidad que tenemos aquí en China”, apuntaba a un grupo de periodistas Oliver Zipse, director ejecutivo de BMW. “Apreciamos un Gobierno que respalde esa conectividad y globalización, porque solo así se puede garantizar el crecimiento y la seguridad”, añadía.
Guiño a la inversión extranjera
En su intervención del domingo, el premier chino realizó múltiples guiños a los inversores foráneos, a los que ofreció su enorme mercado de consumidores. También presentó a China como una “nación responsable”, advirtió de la ruptura de las cadenas de suministro globales, y censuró la supresión y la contención entre países, en referencia a Estados Unidos, al que evitó citar directamente.
Trump ya ha decretado aranceles del 20% a los productos chinos, está aplicando tasas del 25% al aluminio y al acero procedentes de todo el mundo y tiene el plan de anunciar el 2 de abril la mayor andanada de gravámenes desde que volvió a la Casa Blanca. China ha respondido con tarifas teledirigidas a sectores concretos y en múltiples frentes, pero con un alcance limitado.
“Las potencias deberían sentar ejemplo sobre el imperio de la ley. Y las amenazas o la extorsión van contra la ley”, apuntaba en una intervención en Boao el vicecanciller chino Chen Xiaodong. Por su parte, Wang Huiyao, exasesor del Gobierno chino y hoy al frente del Centro para China y la Globalización, criticaba durante el Foro de Desarrollo “la manera en la que está actuando” Trump. “Realmente está alterándolo todo. Es como una especie de revolución cultural”, decía a este diario.
La actividad política en la República Fashionable se ha vuelto frenética en estas últimas semanas. Después de las llamadas Dos Sesiones, en las que el Gobierno fijó el plan económico para 2025, el gigante asiático ha organizado estos dos simposios internacionales para presentarse como un socio “justo y sensato” y atraer más inversión a su debilitada economía. Además, el viernes, el responsable comercial de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, se reunirá en Pekín con su homólogo chino, el ministro de Comercio Wang Wentao, para tratar de reequilibrar los enormes desajustes comerciales.
El comisario europeo llega a China en un momento tenso para las relaciones entre Bruselas y Washington: aunque el propio Sefcovic insistió el martes en la capital estadounidense en que el objetivo de la UE es lograr un “acuerdo justo” en lugar de “aranceles injustificados”, la Administración Trump golpeó un día después al bloque comunitario con nuevas medidas proteccionistas.
Por eso, muchas voces en Boao opinan que China y Europa están destinadas a comenzar a entenderse. “Europa necesita una política exterior más autónoma, sensata e independiente. Y diplomacia, hablar con el contrario, razonar y encontrar soluciones. Occidente debe empezar a negociar con China e iniciar una diplomacia actual”, reclama en una conversación con periodistas el economista estadounidense Jeffrey Sachs. “Creo que Europa está tratando de aproximarse a otras potencias y regiones. El mundo se está volviendo más multipolar, y pienso que Europa está más dispuesta a acercarse a China y que la conversación será más profunda”, responde a este periódico Man Ryder, responsable de Políticas Sociales de la ONU.
No obstante, círculos diplomáticos de la UE en Pekín muestran sus reservas con el teórico acercamiento. Aunque afirman que hay disposición a profundizar en la relación bilateral ―e insisten en que esta no debe estar medida en función de lo que ocurra con los lazos con Estados Unidos―, hacen hincapié en que la situación de desequilibrio comercial es insostenible y en que China debe ofrecer algo a cambio.