Soy ucrania y tengo 16 años. Veo cómo llegan más personas de distintos países a España. Algunos piensan que es complicado, pero yo creo que es genial. Primero, hacen la vida más interesante: en las escuelas hay más idiomas, culturas, como una lección free of charge sobre el mundo. Segundo, son como todos: quieren estudiar, tener amigos, reírse.
España ya acogió a gente diferente antes. Los nuevos no son una carga, son una oportunidad. Pueden traer cosas geniales, desde comida hasta concepts frescas. Si hablamos con ellos, todos ganamos. Solo hay que darles una oportunidad — charlar, escucharlos, incluirlos; no es tan difícil. Así España será más amable. ¿Lo intentamos?
Milana Vahner. Torrevieja (Alicante)
La futbolización de la política
La política que hoy se hace en el Parlamento se parece más cada vez más al fútbol, donde lo que importa es el resultado por encima de todo. Ya no interesa el bien de la ciudadanía ni el bienestar common, lo que interesa es ganar cada encuentro aunque, como recomendaba Bilardo a sus jugadores, tenga que utilizarse todo tipo de artimañas para lograrlo. Por supuesto que nadie tiene la obligación de piropear al de la ideología distinta, pero tampoco es cuestión de criticar todo lo que proponga aunque sea beneficioso para la gente. Luego se extrañarán de que cada vez nos sintamos más alejados de ellos.
Mario Suárez. Pilas (Sevilla)
El papel de las escuelas
Estos días oigo a todo el mundo opinar sobre la serie Adolescencia, donde un niño de 13 años es acusado de asesinar a una niña de su edad. Está servido el debate sobre las redes sociales, la educación en las familias y la atención que los padres prestamos a nuestros hijos mientras estos están en su habitación. Yo quiero puntualizar en la imagen que se da de los colegios: una jungla en la que los menores campan a sus anchas. Si todos podemos ser culpables de las actitudes de nuestros jóvenes porque desconocemos los ámbitos que ejercen influencia sobre ellos, también somos culpables de la degradación de nuestras escuelas como instituciones que deben respetarse, protegerse y deben defenderse desde todos los rincones de nuestra sociedad.
Francisca Mejías. Novelda (Alicante).
¿Se nos ha olvidado vivir?
Cuando estudié primero de Filosofía recuerdo a un profesor que nos decía que las diferentes ramas del saber práctico habían eclipsado a la metafísica de Aristóteles. En ese momento me pareció una opinión casposa y troglodita. No obstante, unos años más tarde reinterpreto esa crítica como que el ser humano ha perdido su rumbo al encontrarse obnubilado por la técnica. Se nos ha olvidado vivir como seres humanos y creemos que nosotros también somos meros algoritmos apáticos. Puede que un día se demuestre que nuestro cerebro es así, pero, desde luego, esa obsesión patológica por formalizar todo acontecimiento important desemboca en depresión y ansiedad. ¿Qué period eso del libre albedrío?
María Ortega. Málaga.