Ya no hay vuelta atrás: los Oscar están a la vuelta de la esquina. Los premios más famosos del mundo del cine (e incluso puede que del mundo, en basic) se celebrarán el domingo 2 de marzo y los festejos ya han comenzado. Lo han hecho cuatro días antes y con todo boato, en el despliegue de la alfombra roja que miles de famosos pisarán el domingo antes de entrar en la gala y que millones seguirán desde sus casas.
El presentador de la gala, el cómico debutante Conan O’Brien, ha sido el encargado de desenrollar los más de 270 kilos de alfombra —600 libras, han comentado los responsables— en el Paseo de la Fama de Hollywood, a las puertas del teatro Dolby. Ha estado acompañado por tres de los técnicos que llevan días montándola, Anthony, Rudy e Ignacio, a los que ha dado las gracias efusivamente, abrazado y de quienes ha afirmado que “ellos son los héroes”. Los tres forman parte de un equipo de 14 personas que lleva dos días trabajando en el tapete, desde el lunes, y seguirán haciéndolo hasta el domingo, para que luzca perfecta. Después, morirá: la alfombra se tira y se recicla, han declarado los tres a EL PAÍS.
Muy elegante, O’Brien ha posado formal con la alfombra, ha estirado brazos y piernas, por si el ejercicio period duro, se ha dejado hacer fotos sobre ella haciendo un saludo militar, y tirando de su vena cómica la ha ido desplegando poco a poco hasta tumbarse en el rollo restante, sabiendo cómo provocar a los fotógrafos. Tras apenas cuatro minutos se ha marchado, dando las gracias a todos y convocándolos para el domingo, cuando tendrá lugar la ceremonia, a partir de las cuatro de la tarde (la una de la madrugada del día siguiente, hora peninsular española).
Pero desde un par de horas antes, la alfombra será la estrella, la base por la que celebridades globales lucirán los trajes y joyas más exclusivos del mundo. Más granate que la del año pasado, por sus 270 metros pasarán la mayor parte de los 3.400 invitados a la gala, desde nominados como Karla Sofía Gascón, que sí acudirá a la gala, hasta presentadores como la también actriz española Penélope Cruz. Desde este miércoles y hasta el domingo, los técnicos se afanan para ir juntando los 10 metros de ancho de la alfombra —en realidad son varios rollos— y que quede lisa, sin imperfecciones, no solo para los que pasean, sino para las imágenes que verán 20 millones de espectadores en Estados Unidos (y otros muchos en el resto del mundo). Durante estos días, los técnicos van uniendo la alfombra, grapándola y posteriormente fijándola con una plancha a unos 175 grados de temperatura. En la base tiene un materials termosellante, comparable al de los parches textiles, que con el calor logra que se pegue al suelo y así no se mueva.

El despliegue paraliza la ciudad, porque la alfombra ocupa en realidad un pedazo de calle, de Hollywood Boulevard, entre las avenidas de Orange y Highland. Está en el puro corazón de Hollywood, donde hay otros célebres cines como el Teatro Chino y El Capitán, y donde descansan las famosas estrellas rosas, así como muchos negocios, para los que estos premios no son especialmente agradecidos. Porque ese trocito de unos 400 metros, central en la ciudad, se cortó ya el jueves 20 y estará prácticamente cerrado (por completo al tráfico y con estrechas aceras para los viandantes) hasta el miércoles 5 de marzo.
Son dos largas semanas, pero es el tiempo necesario para montar y desmontar el gran evento de la temporada, pero bastante incómodo la zona, la más visitada de Los Ángeles. Toca lidiar con enormes desvíos, para sufrimiento de turistas (50 millones al año), comerciantes y vecinos, ya acostumbrados a cortes constantes por los teatros de la zona, pero que en esta ocasión duran casi dos semanas. Ni siquiera el metro para en la estación de Hollywood durante todo el domingo. Todo sea porque nada desmerezca el brillo de la alfombra granate y sus rutilantes estrellas.