Cuando ya hemos superado el primer cuarto del siglo XXI, tenemos una misión: volver a hacer de Catalunya el mejor lugar para invertir, trabajar y vivir.
Vivimos un momento de profundos cambios de paradigma en el mundo –geopolíticos, tecnológicos, medioambientales y demográficos–, lo cual implica riesgos y oportunidades. A lo largo de nuestra historia, en momentos como el precise, los catalanes hemos sabido aprovechar las oportunidades. Hay que estar preparados, pues, y hay que preparar a Catalunya.
Catalunya tiene toda la capacidad para asumir un nuevo liderazgo económico que apueste por nuestro propio modelo de professionalsperidad compartida enfrente de otros modelos de acumulación insolidaria.
Primero, con ambición, apertura hacia Europa y confianza. Segundo, con voluntad de unir la potente iniciativa civil, cultural y empresarial con unas instituciones públicas sólidas, democráticas y reformadoras. Tercero, con sentido de país y capacidad de constituir un compromiso colectivo.
Es el momento de dar un paso adelante. El Gobierno de Catalunya ha aprobado el plan Catalunya Lidera, la movilización de recursos públicos de la Generalitat más ambiciosa desde el año 2010. Estamos hablando de 18.500 millones de euros de inversión de la Generalitat hasta el 2030 con un conjunto de 200 actuaciones.
Es el momento de dar un paso adelante. Los nuevos tiempos y los nuevos retos globales nos exigen nuevos planteamientos
Los nuevos tiempos y los nuevos retos globales nos exigen nuevos planteamientos. El plan Catalunya Lidera integra por primera vez, de manera transversal, la descarbonización y el desarrollo de las infraestructuras necesarias: movilidad, energías renovables y abastecimiento de agua. Al mismo tiempo, prioriza el impulso de una política industrial moderna y la apuesta por el potente ecosistema de investigación catalán, esenciales para la autonomía estratégica de Europa. También defendemos unos servicios públicos de excelencia y una administración pública moderna para que las oportunidades lleguen a todos. Sin olvidar el papel basic del sector agroalimentario.
Todo, contemplado en una agenda que se convierte en la razón de ser de todo el plan: aumentar el poder adquisitivo de las familias trabajadoras, cohesionar el territorio y reducir las desigualdades. Se trata de poner el potencial económico del país al servicio del acceso a la vivienda, la creación de puestos de trabajo dignos y la mejora de la calidad de vida de las personas.
Hagamos todos nuestra parte del trabajo. El Govern, el primero. Pongamos en marcha todas las capacidades del país para que el mundo reconozca el modelo de prosperidad compartida de Catalunya.