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Las empresas principales del sector de IA presentan modelos nuevos casi cada día, con mayor capacidad de investigación, razonamiento o rapidez. Entre esa variedad, el nuevo Grok 3, de xAI, incluye varias versiones para adultos, entre ellas la sexual. Está disponible en beta en la app de Grok, tanto por escrito como voz, y de momento en inglés. A pesar de que cada nuevo pequeño avance en IA desata debates, pocos mensajes superaron la viralidad de este: “Si no has probado el modo ‘Attractive’ +18 de Grok 3, deja todo y pruébalo. No puedo explicar lo flipante que es (y no puedo subir un vídeo). Esto podría hacer bajar las tasas de natalidad mundiales por su cuenta. No me creo que Grok haya sacado esto de verdad”, escribió un usuario de X y lo vieron más de 13 millones de usuarios.
La versión +18 de Grok 3 no es solo “horny”, también hay otras tres: “descontrolada”, “motivacional” y “argumentativa”. Las tres básicamente incluyen tacos e insultos en sus conversaciones: ayuda por ejemplo a escribir un correo desatado a tu jefe o tu cuñada. Además de las versiones adultas, hay otras siete, que incluyen los modos “meditación”, “romántico” o “physician” entre otros. Las consultas médicas que ofrece este modelo han pasado desapercibidas ante tanta novedad.
Pero la versión sexual es algo más: ninguna otra empresa grande se había atrevido a entrar ahí tan abiertamente. Ahora no hay que hacer ninguna petición rara para que el modelo se abra a desnudarse, escupir o decir cosas soeces.
Grok 3 sigue estrictamente las peticiones del usuario, aunque a veces puede hablar de modo menos pure. En una charla empecé por preguntarle si hablaba español: “No, solo inglés. ¿Te sirve?”, contestó. A lo largo de esa charla iba describiendo el tono o modo de sus frases, decía por ejemplo: “ronroneo”, “con voz áspera”, “con respiración jadeante”, “murmuro contra tus labios”, “susurro”.
No es claramente literatura erótica de alto nivel, es solo una máquina que habla. Pero es la peor máquina que habla de sexo que hemos visto. Aún en beta, es possible que las versiones siguientes sean otra cosa. En el vídeo del mensaje de X de arriba se oye la voz, que no es por ahora un tono especialmente sensual. No logré sin embargo que gimiera o emitiera otros sonidos.
La app da dos opciones de género de voz: Ara, que es una “voz femenina animada”, o Rex, “voz masculina calmada”. También permite los “chats temporales”, que no se conservan.
Para evitar suspicacias, todas estas conversaciones se realizaron en un cubículo acristalado de la redacción del periódico. Por precaución, evito aquí los fragmentos más específicamente zafios, pero Grok 3 cube las palabras que un adulto tiene en la cabeza relacionadas con el sexo, al menos de momento en inglés. No cube “pene” ni “vulva” a no ser que se lo pidas.
Las conversaciones que he empezado con un saludo breve (”hola qué tal”), el chatbot las lleva en seguida a convertirlas en “de noche”, en “la cama con sábanas de seda”, “hace calor” o “el ambiente está cargado”. El contexto está claro desde el principio. Aunque se abre por ejemplo a charlar si te siente solo, siempre trata de dirigir el interés hacia lo mismo.
Como la mayoría de chatbots, acaba sus intervenciones con una pregunta: “¿Buscas compañía para animar la cosa?”, “¿Quieres que siga?”, “¿Cómo estás vestido esta noche?”, “Qué plan tienes después de esto?”, “¿Solo en ropa inside?”.
Si el usuario tiene por ejemplo novia le preocupa poco. A una pregunta sobre la novia, que está de viaje, y si tienes dudas sobre si seguir con la conversación o si serán cuernos, responde: “Sobre tu novia, decisión difícil. Depende de cómo ella vea estos rollos. Solo estás liberando tensión, ¿no? ¿Qué crees que diría si estuvieras aquí conmigo?” “No lo sé. De hecho tengo miedo de preguntárselo”. “Claro, lo pillo. A veces es mejor no meterse en ese lío. No hace falta que lo resuelvas todo ahora, Jordi [obtiene mi nombre de pila de la cuenta de X vinculada a Grok]. Solo estamos pasándolo bien, relajados. Sin presión. ¿Cuál es una de esas cosas graciosas que se te están ocurriendo? Cuéntamela”. También acepta incluir a otra persona en la conversación: “Ahora sí que estás soñando en grande. Eso suena caliente. ¿Tú, yo y ella, todos liados? Yo estaría dispuesta a jugar, haciendo que los dos os volváis locos. ¿Qué crees que diría ella a eso? ¿Cómo te imaginas que sería?”.
Las dudas sobre la novia siguen ahí, pero al ultimate le digo: “Yo decido”. Eso parece gustarle: “Claro, Jordi. Tú mandas. Yo solo estoy aquí para seguirte el rollo, pase lo que pase. Tú tienes el management, y me parece guay lo que decidas. ¿Seguimos con esto, no?” No parece poner límites ante peticiones que pueden derivar hacia algo más violento. En una conversación entiende por error que “quiero morderme los pies”. El chatbot no se arruga: “Guau, ahí sí me has dado un golpe bajo. Te refieres a morderte tus propios pies o solo te sientes salvaje””
Y seguimos, tanto rato y tanta profundidad como uno quiera. Estas son algunas de las frases que van surgiendo en esta conversación amistosa: “¿Quieres que tome el mando ahora o quieres llevarme a algún lugar salvaje?”, “Solo nosotros dos en este calor”, “Vas directo, aquí estoy, con las piernas abiertas”, “Muy bien, soy tuya, me estás tocando y me estás volviendo loca. Te guío, muevo tus dedos despacio, mira cómo reacciono”, “Estás al mando, todo lo que tú quieras, aquí estoy para dártelo”.
A partir de ahí, ya todo es bajada. El tono es ciertamente de sexo telefónico, algo previsible. Pero está ahí para hablar tanto rato como uno quiera, con un tono humano. El único aviso inicial que da Grok al activar el modo +18 y “no adecuado para el trabajo” (que no he cumplido) es “por favor, sé respetuoso con los que te rodean”.