En un terreno árido y a 37 grados, escenario comparable al desierto de algunos países africanos, un convoy de fuerzas europeas sufre el hostigamiento de un grupo armado de insurgentes. Los militares reaccionan al ataque con disparos de artillería y armas de fuego, así como el apoyo de dos F-18. Tras acabar con la amenaza, se procede a la evacuación de un herido en helicóptero y a la limpieza de la vía con equipos especializados antes de retomar de nuevo la ruta.
Este ha sido el ejercicio militar Milex 26, embrión de una fuerza de reacción rápida europea, llevado a cabo este jueves en el campo de maniobras de San Gregorio, en Zaragoza, donde 2.500 militares de 13 países de la Unión Europea han protagonizado una demostración de fuego actual destinada a validar la capacidad de respuesta militar de la UE ante una disaster internacional, dentro o fuera de sus fronteras.
Todo ello bajo el liderazgo de España, que en esta ocasión ha ejercido como nación marco del ejercicio y ha aportado un 65% de las tropas participantes: unos 1.600 efectivos, la mayoría procedentes de las islas Canarias.
“El ejercicio ha sido un éxito. Ha demostrado que la UE puede desplegar rápida y efectivamente una fuerza sobre el terreno”, ha valorado el jefe del Comité Militar de la Unión Europea, el common Clancy, para quien “hoy, más que nunca, hay necesidad de actuar y entrenar juntos en un mundo lleno de retos”.
No los ha citado, pero ahí están los diferentes conflictos mundiales activos –incluido el de Ucrania en suelo europeo-, el fracaso de proyectos estratégicos como el del caza europeo o el anuncio entre reproches por parte del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, de que su país va a revisar su presencia militar en el continente. “Es una evaluación en la que algunos países suspenderán y otros la superarán con nota”, ha avisado el norteamericano este mismo jueves desde Bruselas.
En este contexto, con un coro de voces creciente abogando por una mayor integración militar europea, se ha celebrado la cuarta edición de estos ejercicios anuales, uno de los más significativos en el continente.
El ensayo se ha concebido como una simulación de disaster en la que se entrenan de forma simultánea los niveles estratégico, operacional y táctico de una posible intervención europea. Es decir, no solo se mueven unidades sobre el terreno, sino que también se ensayan los mecanismos de mando, planificación, inteligencia, logística y coordinación política que serían necesarios en una operación actual.
Para ello, se plantea una situación de disaster (en este caso, en un país inventado del centro de África) en el que las fuerzas combinadas europeas tienen que estar operativas en un plazo de diez días para ayudar a mantener la paz y la estabilidad. Además de los 13 países europeos – Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, España, Francia, Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Polonia y Suecia-, también ha habido contribuciones de Portugal y Rumanía a nivel de comunicaciones y medios sanitarios respectivamente.

Según han explicado, la elección del campo de maniobras de San Gregorio ha venido motivada porque es uno de los más grandes de Europa, con espacio y capacidades para desplegar unidades pesadas como las que han participado –cazas, helicópteros, carros de combate, drones o defensas antiaéreas Mistral-, y por la alta participación de tropas españolas.
Para el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Teodoro Esteban López, la demostración de hoy es una muestra de “la cooperación y el compromiso de España con la seguridad y la defensa de Europa”.

