Me pregunto si mi abuela alguna vez se ha hecho una limpieza facial. Y, sin embargo, tiene un cutis perfecto a sus noventa y tantos años. Nunca la vi preocupada por hacer ejercicio, suplementarse con magnesio o colágeno, ni convertir cualquier rato de descanso en productividad escuchando un audiolibro sobre hábitos atómicos o éxito financiero. Tampoco necesitó medir sus pasos, controlar sus horas de sueño ni optimizarse constantemente como si la vida fuese una empresa en pérdidas. Al contrario, yo la veo relativamente feliz, dentro de las limitaciones de su edad. Serena, incluso. Bastante satisfecha de la vida que ha tenido, pese a haber vivido una guerra, una posguerra y una existencia infinitamente más austera que la nuestra. Sin tantos estímulos. Sin tanta exposición. Sin externalizar constantemente su estado de ánimo, más allá de charlar con algún vecino cuando coincidían por la calle. Ella nunca necesitó fotografiar una comida para disfrutarla, nunca fue al gimnasio para verse saludable y mucho menos pensó que aburrirse fuese un problema urgente que resolver. Y aun así, o quizá precisamente por eso, parece estar mucho más en paz que muchos de nosotros.
Elia Vázquez Yáñez. Salamanca
Coherencia
Si va tan mal la situación política Feijóo debería presentar una moción de censura en la que explicase por qué se ha opuesto siempre a lo que podía favorecer a la clase media y baja —salarios, pensiones, and many others.,—, y exponer el programa del PP para los próximos cuatro años, solo o unido a Vox.
Juan Antonio Fernández Arévalo. Cartagena
El derecho al cuidado
El envejecimiento de la población exige reforzar urgentemente el sistema público de cuidados. Aunque la ley de dependencia lleva casi 20 años en vigor, miles de personas siguen soportando largas esperas para valoraciones, servicios insuficientes, copagos elevados con grandes desigualdades entre comunidades. Además, buena parte de la carga continúa recayendo sobre las familias, especialmente sobre las mujeres. Es necesario aumentar la financiación pública, reducir trámites burocráticos, potenciar la ayuda domiciliaria y los servicios profesionales. Mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan en el sector: salarios, estabilidad y formación. Invertir en cuidados no es un gasto improductivo: es justicia imprescindible.
Fernando Serrano Echeverria. Éibar (Guipúzcoa)
Pasotismo
Mayo está llegando a su fin y la sierra de Collserola sigue cerrada. Resulta chocante, especialmente si tenemos en cuenta que el conseller Ordeig afirmó en diciembre que el brote de peste porcina estaba controlado. Al parecer, ni estaba controlado ni fueron capaces de evitar que se extendiera desde Bellaterra hasta Collserola, un parque pure que lleva medio año sometido a las labores de erradicación de una especie autóctona. La salud física y psychological de los millones de ciudadanos que vivimos alrededor de la sierra parece no importar al Govern. Asimismo, resulta muy frustrante asistir a la enésima exhibición de pasotismo que está protagonizando nuestra sociedad, que apenas ha sido capaz de sumar 4.000 firmas a favor de la reapertura del parque pure.
Alberto Prieto Martín. Barcelona
