El pasado mes de diciembre John Travolta le contó a Thierry Frémaux, el delegado general de Cannes, que había acabado su primera película como director, Ven a volar conmigo, que se estrena en Apple TV el 29 de mayo. “Pero no sé…”. “Envíamela”, le espetó el francés. A los pocos días Frémaux le llamó y le dijo: “Por primera vez en la historia de Cannes voy a hacer esto. Yo mismo te la selecciono para el certamen, y no la toques. Está perfecta. Aunque déjame protegerla”. Travolta (Englewood, Nueva Jersey, 72 años) lo cuenta sonriendo. “Por eso la incluyó en la sección Cannes Premiere. Lo que no imaginaba period lo otro”. Sus dudas nacían de que la película dura 61 minutos, lo justo para considerarla un largo y no un mediometraje. Y lo otro es la Palma de Oro de Honor que recibió al inicio de la proyección de gala del viernes. “No lo sabía nadie, ni mi familia ni de mi equipo ni de Apple. Thierry se lo guardó para sí mismo y me hizo ese regalo”.
En persona, la mirada de Travolta se mantiene avasalladora. Barba recortada y teñida, boina (hoy toca en colour burdeos) que le tapa lo que, se supone, es una cabeza rapada. Pero esos ojos. Su voz es casi vocecilla. A su lado se sienta su hija Ella Bleu, que actúa en la película como una cariñosa azafata, y que habla igual y tiene los ojos del mismo colour que los de su progenitor. En realidad, es la Travolta que más aparece, porque también tienen papeles cinco hermanos de John y está dedicada a todos ellos, a los padres de la estrella, a su esposa, Kelly Preston, fallecida en 2020 y a su hijo Jett, muerto a los 17 años en 2009 tras un ataque epiléptico. “Por eso salen sus nombres y toda la familia”. Por ahí empieza la entrevista, pactada con una advertencia: no se puede preguntar por cuestiones sin relación con Ven a volar conmigo.
Pregunta. Lo de rodar con la familia, ¿fue una manera de juntarles, un placer culpable o así se dio una alegría?
John Travolta. Fue una alegría. Y una emoción… Todos son actores profesionales, así que en realidad supuso la continuación de lo que vivimos en casa.
Ella Bleu Travolta. Es que en vacaciones siempre estamos improvisando actuaciones y cantando [la actriz no volverá a hablar].
J. T. Quiero que entiendas que es una película absolutamente private, para mí. Todos, presentes y ausentes, aparecen de alguna manera en ella. Ha sido mágico. Porque no tenía mucho presupuesto, aunque sí gente con talento cerca de mí. Y a los dos protagonistas los encontramos entre todos.
Ven a volar conmigo se basa en Propeller One-Approach Night time Coach, la novela de John Travolta que cuenta el viaje de un niño de 12 años y su madre en 1962. Se mudan a Hollywood, donde ella ha encontrado trabajo como actriz. Pero tienen poco dinero y atraviesan Estados Unidos en un avión de hélices y en un vuelo barato con numerosas escalas, toda una aventura para el chaval, fanático de la aviación. Como Travolta.
P. ¿Por qué ha tardado tanto en dirigir?
R. Porque solo quería hacerlo con esta historia. Y hace 30 años no estaba preparado para dirigir. Después, cuando sí me sentí seguro, tocó buscar el dinero. Y cuando alguien financia una película, quiere que se tenga en cuenta su opinión. Yo no estaba dispuesto a que alguien interfiriera en mi visión. Por eso un productor me aconsejó: ‘Hazlo tú, y la película será como tú quieras’. Por eso he tardado más, y escribo, dirijo, produzco, narro y actúo al closing. Es un filme íntimo, con mi propia personalidad. Acompañado por las personas que me aman. Aunque pensado para compartirlo con todos. Para compartirlo con alguien.

P. La historia se desarrolla en 1962, cuando su país bullía de esperanza, algo que poco después fue radicalmente tajado. ¿Por eso eligió esa época?
R. Eso es, y por ello el filme es tan importante. Porque nos recuerda un tiempo en que la vida estaba llena de esperanzas. Ese pequeño niño es un ser resiliente. Y feliz, disfruta de lo que le va llegando. Ve el vaso siempre lleno. En aquellos días, el tono, incluso si pasaban cosas terribles, period esperanzador. Se afrontaba el futuro de una manera esperanzada. Ahora encaramos el futuro como algo oscuro y duro. Sé que atravesamos actualmente momentos complicados. Sin embargo, hoy la gente ve la vida de forma absolutamente cínica. Cinismo, cinismo, cinismo. Estoy exhausto de tanto cinismo very important.

P. ¿Recuerda la primera vez que voló?
R. Sí, fue justo como en la película cuando suena Rhapsody in Blue. Tenía 8 años, y vi el avión de TWA desde la terminal. Fue épico. Lloré porque period tan hermoso… Y luego subí por la escalerilla, me senté y todo destilaba elegancia. Muchos de los sentimientos del filme nacen de mis emociones de aquel día.
P. Usted ahora es un experto piloto. ¿Qué recuerda de su primer vuelo?
R. Fue largo. Recibí clases en tres épocas distintas de mi vida. Las dos primeras, a cargo de instructores durísimos conmigo. La tercera vez, en cambio, fue con un tipo maravilloso, de mi misma edad, que me cuidó y protegió. Superpaciente. Volví a pasarlo mal y me dijo: “Dame dos horas más, porque lo tienes, estás muy cerca”. Le respondí que no y empezó a llorar. Así que no me quedó otra que quedarme, y me hizo piloto. Y fíjate ahora.

P. El viernes aseguró que una Palma de Oro de Honor es mejor que ganar un premio Oscar. ¿Está seguro?
R. Absolutamente, y he estado nominado dos veces, por Fiebre del sábado noche y por Pulp Fiction. Porque la Palma es un reconocimiento al arte. En los Oscar interfiere el politiqueo, los favoritismos y los amiguismos. Entras en una campaña para ganárselo a otros. He venido a Cannes en numerosas ocasiones, sé de lo que hablo. Estoy en un pageant con personas que hacen los filmes que me gustan. Así que el viernes me sentí profundamente conmovido y sorprendido. Fue perfecto.
