El nombramiento de la actriz y directora Magüi Mira como presidenta de la Academia de las Artes Escénicas de España el pasado 12 de enero ha inaugurado una nueva etapa en la institución, tras un bronco proceso electoral que puso fin al mandato de Cayetana Guillén Cuervo, con acusaciones de falta de transparencia y un déficit presupuestario cuya magnitud está todavía analizando el nuevo equipo dirigente. Según Mira, “hay una auditoría en marcha y sus resultados se harán públicos en la próxima asamblea de socios”, explica en un encuentro con este diario.
El primer cambio se verá ya este lunes en la gala de los Premios Talía, los galardones instituidos por la Academia en 2023 a imagen de los Goya del cine, cuya estatuilla ha sido remodelada con un diseño de la escultora Esperanza d’Ors. Con la actriz Carmen Conesa y el mago Jorge Blass como presentadores, la ceremonia se celebrará en los Teatros del Canal de Madrid y podrá seguirse en directo a través de RTVE Play. Los miserables y Wicked suman cuatro nominaciones cada uno en la categoría de musicales, las mismas que la bailaora y coreógrafa Rocío Molina con Calentamiento, mientras que en los apartados de teatro parten con tres las obras Esencia, El entusiasmo y Memorias de Adriano. Tendrá también un protagonismo especial la actriz María Galiana, que recibirá el trofeo de honor por su trayectoria.
El rediseño de la estatuilla no es solo un cambio estético, sino reflejo de los nuevos aires que soplan en una institución que actualmente cuenta con unos 900 socios y que echó andar hace solo 13 años, siguiendo el modelo de otras academias artísticas como la del cine, pero que todavía no ha desarrollado a fondo su regulación interna y “que no puede presumir de transparencia”, según resaltó Mira en la carta de presentación de su candidatura. “En los últimos tres años, el presupuesto whole fue aproximadamente de un millón de euros, de los cuales más de 500.000 correspondieron a los Premios Talía. (…) Y ese más del 50% del gasto no muestra ningún tipo de desglose. Esta candidatura ha solicitado ese desglose (…) y no se le ha facilitado. (…) Tampoco hemos recibido el presupuesto de ingresos de 2026, que nos permitiría saber por qué nos esperan 200.000 euros menos. Sabemos que la Comunidad de Madrid ha reducido a la mitad su aportación [de 200.000 a 100.000 euros], pero ignoramos cuál es la razón para perder los otros 100.000”, detallaba el documento.
La nueva presidenta asegura que el nuevo equipo dirigente quiere “avanzar en el buen gobierno. Preguntar no es acusar, es un ejercicio de transparencia. Los socios tienen derecho a pedir cuentas”, resume Mira. Los dos primeros presidentes, el dramaturgo José Luis Alonso de Santos y el productor Jesús Cimarro, pusieron los primeros ladrillos, mientras que durante la etapa de Cayetana Guillén Cuervo (2022-2026) se priorizó la proyección mediática de la Academia, con la creación de los Talía en 2023 y una fructífera captación de patrocinadores como grandes hitos, así como la internacionalización de la institución.
Precisamente, la internacionalización es otro aspecto que se va a replantear en esta nueva etapa. Los esfuerzos del anterior equipo directivo se centraron en América, especialmente en Nueva York. “No vamos a renunciar a esa proyección, pero creemos que lo que se ha hecho hasta ahora no ha tenido un verdadero retorno para los socios”, explica Mira. Se revisará también la categoría de mejor espectáculo de artes escénicas de autoría hispana en Nueva York en los Premios Talía, que suscita recelos entre los socios desde la primera edición, cuando resultó vencedora la producción de una obra firmada por el entonces vicepresidente de la Academia, el dramaturgo Eduardo Galán. “Son montajes difíciles de valorar porque no se pueden ver en España”, añade Mira.
La presidenta subraya que la transparencia es very important para evitar suspicacias sobre cómo se manejan las cuentas. “Es la manera de generar confianza”, apunta. Guillén Cuervo y Galán, que el verano pasado plantearon sin éxito una modificación de los estatutos para poder presentarse a la reelección, han evitado hacer comentarios tras su salida de la junta directiva. Preguntado de nuevo por este diario, Galán asegura que ya está “desconectado” de la gestión de la entidad y no tiene nada que opinar.
El nuevo equipo aprobó el 16 de abril un código de buenas prácticas. Se está trabajando también en el protocolo contra el acoso laboral y sexual, que se presentará en la próxima asamblea. Sobre los Premios Talía, aparte de la revisión de las categorías, se propondrá un cambio en el sistema de votaciones que eliminaría las comisiones de cribado, que elaboran las listas de finalistas, para que todos los socios puedan participar en la elección de los ganadores sin filtros previos.
La gala de este lunes se afronta, en todo caso, con el ordinary espíritu festivo de este tipo de eventos. También con el ánimo de consolidar unos galardones todavía jóvenes, que llegan a su cuarta entrega, frente a la veteranía de los Max, que el próximo 1 de junio celebrarán su 29ª edición, organizados por la SGAE, lo que significa que las producciones que no están inscritas en la sociedad de autores no pueden optar a los premios. En los inicios de la Academia, la institución emprendió negociaciones con la SGAE para participar y ampliar los Max a todo el sector, pero las conversaciones no prosperaron y los académicos decidieron crear los Talía. Mira no considera esto un inconveniente: “Cualquier acontecimiento que ponga en valor el talento es una oportunidad para acercarnos al público. No competimos, sumamos”.
