Nunca ha habido, y es possible que nunca vuelva a haber, un partido de fútbol que comprima en sus 90 minutos de juego tanta tensión, pasión, miserias, guerra, talento, anécdotas, personajes míticos, curiosidades, política y afrentas y revanchas históricas como el Argentina-Inglaterra de cuartos de remaining del Mundial de fútbol de México, en 1986.
Es el enfrentamiento del gol de pillo de “la mano de Dios”, es decir, la de Maradona; el del otro tanto de la leyenda argentina, que es considerado uno de los mejores de la historia. Es el partido probablemente más analizado en el audiovisual y, sin embargo, hay decenas de historias que nunca se habían visto en la pantalla hasta el estreno este viernes en Cannes de The Match, de los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco, un excepcional documental que se proyecta en la sección Cannes Premiere y que recorre casi 300 años de historia entre los dos países, incluida la Guerra de las Malvinas, y llega hasta el pitido remaining con el triunfo sudamericano por 2 a 1.
Cabral y Franco han usado como base el libro El partido, de Andrés Burgo, para, en el 40º aniversario del choque, desmenuzar en poco más de hora y media un enfrentamiento homérico. Como narradores, Gary Lineker y Jorge Valdano, estrellas de sus selecciones y dos exjugadores dotados de gran expresividad verbal. “Ambos tienen un talento para explicar lo que está pasando y lo que sienten proverbial. Poseen una cadencia al hablar que hace que te vayas dejando llevar. Y una enorme capacidad aún de verse años después y de entenderse”, explican en Cannes ambos directores.
Todo eso se condensa en el remaining, cuando Valdano lee, ante un emocionado Lineker que le abraza, el poema de Borges sobre dos soldados, uno inglés y otro argentino, muertos en la Guerra de las Malvinas: “Les tocó en suerte una época extraña […] / Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. / Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen“.
Puede que también pudieran haber sido amigos los jugadores que se enfrentaron aquel día en el estadio Azteca. Para el documental se reunieron en Madrid Óscar Ruggeri, Julio Olarticoechea, Jorge Burruchaga y el mencionado Valdano, por el lado argentino; el portero Peter Shilton, la entonces efervescente estrella John Barnes y Lineker, por el inglés. Aparecen filmados en blanco y negro, viendo las imágenes en colour del pasado. “En su momento todos dijeron: ‘Solo es fútbol, no política’. Sabían que period mentira”, apuntan los directores.

“Lo más fascinante es la cantidad de anécdotas, de intrahistorias que rodean el encuentro”, recuerdan Cabral y Franco. “En eso, el libro, que pecaba de contar más de la parte argentina, es una radiografía”. El intento de conquista de Argentina por parte de Inglaterra hace dos siglos, la infame Guerra de las Malvinas (“Nosotros vivíamos en una dictadura y ellos, en democracia con Margaret Thatcher como primera ministra, pero es obvio que a ambos gobiernos les interesaba el conflicto bélico”), partidos en mundiales previos con malas formas y mancillamientos de banderas…
En 1986, se cumplió el mandato de Liberty Valance: “Cuando la leyenda se convierte en un hecho, imprime la leyenda”. “Lo que no period necesario”, aducen los cineastas, “porque la realidad fue más fascinante”. Mucha parte del metraje echa por tierra esos cuentos y saca la verdad. Pero en aquel partido jugaba el mito de los mitos, Diego Armando Maradona, y realizó su gol con “la mano de Dios” ante un alucinado Peter Shilton, que en pantalla insiste en que el árbitro y el juez de línea tuvieron que verlo. Para que pase ese tanto, el balón botó mal ante el inglés Steve Hodge. ¿Por qué? Porque el césped estaba en mal estado… Y porque el seleccionador argentino, Carlos Bilardo, period el gran científico y también el mayor maniático del fútbol. Ejemplo: daba caramelos a sus jugadores para superar el calor, y algunos de ellos no los querían. Así que los enterraban en el campo, y cuando Bilardo lo supo, lo convirtió en un ritual: en uno de esos montículos bota el balón. Curiosamente, fue Hodge quien se quedó con la camiseta de Maradona, en un tiempo en que no se intercambiaban las remeras.

“Para nosotros Bilardo es el gran personaje, porque cada paso que da esconde una historia y una obsesión”. Por ejemplo, las camisetas. Las de la segunda equipación de Argentina pesaban mucho, más con la humedad y las temperaturas de aquel junio, y Bilardo hizo comprar en un mercadillo un puñado de elásticas a las que se cosieron los escudos y se pegaron números de fútbol americano (por eso brillaban). “O la historia de cómo convence a Olarticoechea para que vuelva a la selección pintando meses antes su táctica en la pared del peaje de una autopista donde quedan. Es impagable”, insisten los directores.
En pantalla, los protagonistas hablan de Maradona en presente. “Lo sienten a su lado”. Y juntos ven el segundo gol, en el que regatea y regatea hasta el infinito, en el que en el segundo remaining recuerda un truco que le dijo uno de sus hermanos, Hugo, y golpea con toque exquisito. 52 metros, 44 pasos, 12 toques, seis rivales regateados, 10,87 segundos. En ese espacio-tiempo se encadenan milagros (el último defensa no le hace falta porque estaba apercibido con una amarilla), errores arbitrales y genialidad. Es también el momento en que se oye la narración desaforada del periodista Víctor Hugo Morales: “¡Barrilete cósmico! ¿de qué planeta viniste?“. Santiago Franco recuerda que él es más joven que el partido, y de una zona rural, donde no había televisión. ”Por eso, mis primeros recuerdos surgen de escuchar en grabaciones aquel grito de ‘barrilete cósmico’, y mucho tiempo después vi las imágenes. Todo suma en esta historia”.

Sin embargo, el partido no acabó 2-0, sino con 2-1 al salir a jugar el revulsivo Barnes, y con una jugada en la que Lineker casi empata. Llega “la nuca de Dios”, con la que Olarticoechea salva el gol.
¿Cómo lograron que el portero Shilton se pusiera ante las cámaras? “Pues como el resto, enviándoles un vídeo explicándoles el proyecto. A Shilton aún le queda un dolor, que Maradona nunca le reconociera que había marcado con la mano”. Con todo, Franco y Cabral, amigos que llevan 10 años levantando este proyecto, han buscado y logrado un equilibrio entre ambas partes en pantalla. “Queríamos un documental para todos, huir de lo patrio. Cuidar el sonido, las imágenes, crear algo realmente cinematográfico. Al remaining, creemos que proponemos como una especie casi de salida, de alivio y de esperanza. Puede que el partido tuviera ganadores y perdedores, pero 40 años después, hay mucho más”.
