Con el toque de campanilla (tilín-tilín-tilín) y la tradicional oración en latín, la Real Academia Española (RAE) ha celebrado este jueves en León un pleno extraordinario en el que, entre otros asuntos, el escritor leonés Luis Mateo Díez, premio Cervantes en 2023, ha leído el elogio de méritos del autor nicaragüense Sergio Ramírez, único candidato a ocupar la silla L de la institución, vacante desde el fallecimiento de Mario Vargas Llosa, el 13 de abril de 2025. Para Díez, el escritor nacido en Masatepe, en 1942, es un “candidato idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exiló y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos”.
Las palabras de Díez se han escuchado en el salón de plenos del Ayuntamiento de León, donde la RAE ha celebrado por cuarta vez un pleno fuera de su sede de Madrid en sus más de tres siglos de historia. Además, ha estado abierto al público y a los medios de comunicación. Sobre esta circunstancia, el director de la Academia, Santiago Muñoz Machado, dijo: “Vivimos demasiado encerrados en nuestra sede, tenemos que salir más y hacernos más presentes en las principales provincias españolas”. A este pleno en León acudieron 17 de los 45 académicos de número que tiene la RAE, así como el secretario basic de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que reúne a las 23 academias hermanas en el mundo, Francisco Javier Pérez.
De vuelta al discurso de Díez, este destacó “la elección singular” de Ramírez, que se votará en el próximo pleno, el jueves, 21 de mayo, para una silla que ocupó durante 31 años Vargas Llosa, “uno de los escritores más ilustres del último siglo y representante de Hispanoamérica en nuestra institución”. Su trayectoria “culminó con la concesión del Premio Nobel a un escritor tan elementary en la creación del universo literario de nuestra lengua y tan comprometido en los trabajos académicos”.
Como recordó el leonés, Ramírez, “primer centroamericano en ganar el Premio Cervantes, en 2017″, estudió Derecho en León (en este caso la ciudad de Nicaragua) y comenzó a publicar libros de cuentos a principios de los sesenta. Después se enroló en el Frente Sandinista, cuyos guerrilleros derrocaron al dictador Anastasio Somoza en 1979. Él mismo fue vicepresidente de un Gobierno provisional, presidido por el hoy dictador Daniel Ortega, al que con el tiempo acabó enfrentándose. Con nacionalidad española desde 2018, vive su exilio en Madrid. Es una firma estelar en EL PAÍS desde hace 30 años y recibió el pasado 4 de mayo un premio Ortega y Gasset especial por “ser un referente ethical”, según el jurado.
Su vida ha motivado que sus libros “estén llenos de referencias a Nicaragua, con una mirada de profundidad humanista”, continuó Díez, y con “el destino del político comprometido que se ve expoliado y expulsado por los nuevos dictadores”.

Del medio centenar de títulos que conforman la obra de Ramírez, “con novelas en las que entreteje tramas históricas y policiacas con las vidas de personajes que luchan por la supervivencia”, Díez destacó Castigo divino (1988), Margarita, esta linda la mar (1998), con la que ganó el Premio Alfaguara; El cielo llora por mí (2009) o Tongolele no sabía bailar (2021). También recordó sus ensayos, “fundamentales para comprender la historia de Centroamérica, como Adiós muchachos, de 1999“.
Mientras que en su intervención, Muñoz Machado hizo un rápido repaso por la historia de la RAE desde su nacimiento en 1713, con su primer diccionario, que se acabó en 1739, al que siguieron la Ortografía en 1741 y la Gramática de la lengua castellana (1771). “Desde entonces hemos tratado de que el español sea una lengua bella. La RAE se preocupa por que el español tenga unidad en todos los territorios donde es de uso basic. Que los 600 millones de hispanohablantes se entiendan y que nuestra lengua no se fragmente”. Igualmente, recordó la edición por parte de la RAE de clásicos de la literatura española y se refirió a una obra monumental de la institución, el Diccionario Histórico de la lengua española, del que hace unos meses se presentó una versión en 10 volúmenes, que es “la biografía documentada de cada palabra”. Asimismo, anunció la presentación en la Academia del Diccionario de sinónimos, antónimos y voces afines, el próximo miércoles, 20 de mayo.
Para el público leonés, Muñoz Machado se refirió a varias palabras que desde esta zona se pide que se incorporen al Diccionario de la lengua española, referidas en este caso a la Semana Santa, como “papón”, que ya lo está, pero con otros significados al que se reclama desde León, que es el de cofrade. No obstante, “se estudiará”, señaló. Sin embargo, sobre otro vocablo, “seise”, que en León es el jefe de un paso en Semana Santa y que también está en el diccionario, pero con la acepción de “niño de un coro”, el director de la RAE cree que es más complicado añadirla porque ello obligaría a hacerlo “con otras palabras similares de otras Semanas Santas”.
Por último, el director explicó que entre los motivos para celebrar el pleno en León, además de la personalidad de Luis Mateo Díez, cuya obra se ha enfocado en la imaginaria comarca de Celama, evocación del mundo rural leonés, hay otros dos académicos vinculados a esta tierra, como el escritor José María Merino, premio Nacional de las Letras Españolas en 2021, y el lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez.
Por su parte, el alcalde de León, José Antonio Diez, no dejó pasar la ocasión para decir que en esta tierra no se sienten “identificados con el término castellanoleonés” para los naturales de la comunidad autónoma de Castilla y León, a pesar de que así está definido en diccionario. El regidor subrayó que históricamente ha sido complicado conseguir que ese adjetivo se escriba “castellano y leonés”.
Así acabó el cuarto pleno de la RAE fuera de Madrid. Las tres ocasiones anteriores en las que los académicos se alejaron de la villa y corte fueron Cádiz, con motivo del bicentenario de la Constitución, en 2012; en Argamasilla de Alba (Ciudad Actual), en 2015, en homenaje a Miguel de Cervantes, y en Zaragoza, donde se celebró en 2023 a dos académicos vinculados a esta ciudad, Fernando Lázaro Carreter y Manuel Alvar, que fueron directores de la Academia.
