El conseller de la Presidència, Albert Dalmau, ha anunciado este domingo desde el acto de conmemoración del 81º aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen (Austria) que Catalunya colocará 113 stolpersteine más a lo largo de este 2026. Con ello, se alcanzará un whole de 872 en el conjunto del territorio (sin contar la ciudad de Barcelona).
Las stolpersteine -que en alemán significa “piedra que hace tropezar en el camino”- son adoquines de recuerdo a las personas que fueron deportadas por el régimen nazi. Son piezas de unos 10 x 10 x 10 centímetros que se colocan en la vía pública. Habitualmente se suelen situar delante del edificio en el que las víctimas del Holocausto nacieron o del último domicilio en el que vivieron en libertad. Si esa información no está disponible, se pone en puntos céntricos de la ciudad.
En declaraciones a la ACN, el conseller Dalmau ha reivindicado que es un momento en el que “hay que hacer un esfuerzo de memoria” porque “el fascismo se extiende en toda Europa”. Por ello, ha pedido “unidad” de todos aquellos que “defienden la democracia, la libertad y la condición humana”.
Esta es una de las iniciativas que se lidera en Catalunya desde el Memorial Democràtic. Actualmente, en Catalunya hay 759 placas repartidas en 126 municipios.
Las 113 nuevas que se añadirán se situarán en Abrera, Albanyà, l’Albiol, Alcanar, Barberà del Vallès, Bordils, les Borges Blanques, Caldes d’Estrac, Castelldans, Celrà, Cercs, Cervià, l’Escala (será el municipio que incorporará más, con 10), Figuerola del Camp, les Franqueses del Vallès, la Garriga, Ginestar, Godall, l’Hospitalet de Llobregat, Hostalets de Pierola, la Jonquera, Massalcoreig, Moià, Mont-roig del Camp, Palamós, Parets del Vallès, Pla de Sant Tirs, el Pont de Suert, Puig-reig, Reus, Sant Esteve Sesrovires, Sant Pere de Riudebitlles, Sant Ferriol, Sant Hilari Sacalm, Sant Jaume dels Domenys, Sant Llorenç d’Hortons, Sant Martí de Tous, Sarrià de Ter, Santpedor, Selva del Camp, Terrassa, Torelló, els Torms, Torregrossa, Tortosa, Vall de Boí, Vilaller y Vilassar de Mar.
El director del Memorial Democràtic, Jordi Font, defiende que “la presencia de stolpersteine en el espacio público crea un vínculo emocional entre pasado y presente y convierte la memoria en un ejercicio colectivo de convivencia democrática”.
Cabe recordar que este es un proyecto que impulsó el artista alemán Gunter Demnig, que colocó en 1996 los primeros adoquines en Berlín en recuerdo de los vecinos judíos que fueron deportados del barrio de Kreuzberg. Todas estas piezas se fabrican artesanalmente en el país germano y se calcula que hay más de 117.500 stolpersteine distribuidas en 31 estados de Europa.
En el caso de Catalunya, la Generalitat se ocupa de colocar estas placas en todas las localidades del territorio a excepción de Barcelona, donde la gestión es independiente. En la capital catalana se calcula que hay cerca de un centenar. La única en la que hubo una colaboración entre Ayuntamiento y Generalitat fue con el adoquín en homenaje a Lluís Companys, situada en la plaza Sant Jaume.
