El gran día de Rosalía en Sevilla ha amanecido con lluvia y fuertes rachas de viento de hasta 25 kilómetros por hora, que han obligado a extremar las precauciones con el montaje de la infraestructura del segundo de los actos en torno a la premiere mundial de la serie de Netflix Berlín y la dama del armiño, que el viernes desplegó la alfombra roja en el centro de la ciudad. El blindaje alrededor del río Guadalquivir, especialmente en el puente de San Telmo —muy cerca del que se sitúa el escenario—, en la calle Betis y junto a la Torre del Oro, ha sufrido las consecuencias del mal tiempo, con caídas y dificultades para culminar la instalación de toldos en las cubiertas. Todo ese perímetro se ha rodeado de vallas altas metálicas con mallas negras para dificultar la visión a quienes no tengan entradas para asistir. En la zona del puente, además, se han colocado balizas para delimitar el tráfico e impedir el acceso peatonal en la zona más cercana al escenario.
El despliegue de seguridad se ha dejado notar desde primeras horas del sábado: junto a los agentes privados contratados por la organización, dotaciones de Policía Native y Bomberos estaban apostados en las inmediaciones para evitar incidentes. Las inclemencias meteorológicas han obligado a intervenir sobre las 9.00 a bomberos, rellenando con agua las balizas, volcadas por el viento. Según han informado a EL PAÍS integrantes del operativo, durante el espectáculo aumentarán las unidades destinadas e incluso se desplegarán una dotación en la lámina de agua, ante la posibilidad de que se produzcan percances debido a las complicadas condiciones del tiempo, aunque a partir de las 18.00 la Aemet prevé que las rachas se reduzcan a 15 kilómetros por hora y haya una temperatura de 15 grados. La lluvia intermitente durante el día ha sembrado de dudas la celebración. No obstante, fuentes de la organización han rechazado una posible suspensión, asegurando que “sigue todo adelante”, con la confianza puesta en que “no va a llover, aunque sí se espera viento”.
El último secreto que queda por desvelar es cuál será el tema que interprete Rosalía. Solo se sabe que “regalará una canción a Sevilla”, como han insistido desde la organización, reacia a facilitar ningún tipo de información al respecto, ni siquiera sobre el número de asistentes previsto. La especulación en torno a la canción acabará a las 22.30, hora anunciada en la net oficial de La Jarana del Guadalquivir —como Netflix ha denominado el evento— como “una gran sorpresa ultimate”. Será a partir de las 19.30 cuando se abran las puertas para recibir al público y el pre-show comenzará a las 20.00, para dar paso a las 21.15 al present principal.
En otros eventos internacionales, Rosalía ya sorprendió con versiones muy particulares de Me quedo contigo, en la ceremonia de los Goya de 2019, o Se nos rompió el amor, en los Latin Grammy, ambos celebrados también en Sevilla. Se espera un guiño a la ciudad, como han hecho artistas como Bruce Springsteen, cuando en su gira de 2009 cautivó a 30.000 personas comenzando su concierto con los acordes de la in style Sevilla tiene un shade especial.

La locura de sus seguidores
Este sábado todavía algunos followers sin entrada mantenían la ilusión de ver cerca a la artista catalana, aguardando a las puertas del emblemático resort Alfonso XIII, situado a poca distancia de donde se celebrará el espectáculo. En los dos días que lleva en Sevilla, Rosalía se ha mostrado en todo momento cercana con sus seguidores y con los trabajadores de los restaurantes a los que ha acudido —el primer día en la Bodeguita Antonio Romero de El Arenal y el viernes a Cañabota, con una estrella Michelín—.
La víspera de la esperada actuación dejó algunas imágenes de esos encuentros, como el protagonizado con la artista sevillana Julia de Gabriel, autora del cartel de la campaña del 8-M este año. La cantante protagonizó una divertida anécdota, buscando a la autora de un retrato suyo a gran escala que había visto al salir del resort, que le devolvió firmado ante la alegría incontenible de su creadora.
