Las locuras y los éxtasis colectivos en torno a ciertas películas suelen ser incomprensibles para los no afectos, pero con los años la onda expansiva se scale back, todo vuelve a su cauce y los análisis en retrospectiva se vuelven por fin más coherentes. Hasta que llega una nueva generación que no conoció aquel desastre, y amenaza con causar los mismos estragos.
La reflexión viene a cuento porque parecen correr aires de encanto en torno a una de esas infames películas que, disfrazadas de simpática oda acquainted y protagonizadas por animales que hablan, amenazan con gustar a todo el mundo (salvo a unos pocos). Y es que Las ovejas detectives huele por los cuatro costados a Babe, el cerdito valiente (1995), aquella tontería que nunca debió pasar de meliflua y olvidable historietilla para padres que no saben qué hacer con sus hijos en el fin de semana, pero que, en una de las confabulaciones mundiales más inconcebibles de la historia del cine, acabó aspirando a siete premios Oscar, incluyendo los de mejor guion y mejor película.
Por suerte, la idiotez de aquellas candidaturas no provocó una avalancha de producciones semejantes, con animales de todo pelaje abriendo y cerrando un poco sus boquillas por obra y gracia del CGI (las imágenes generadas por ordenador). Fueron las justas, tampoco tuvieron demasiado éxito, y hubo alguna, como Paddington, con verdadera inspiración. Hasta que a la Disney menos creativa de siempre le dio por empezar a hacer nuevas versiones de acción actual de sus fabulosas obras clásicas de animación. El arte del dibujo, de la inventiva de crear personajes a partir de trazos y formas, colores y movimientos, tempos y texturas, se sustituyó por horrendas imágenes atiborradas de luz, sin trabajo en los fondos ni acompañamientos formales. Así que justo aquí hay que situar Las ovejas detectives, basada en una novela de Leonie Swann: en el encuentro entre los remakes de Disney, la bobada de Babe y un pedestre Agatha Christie para chavalines. Una investigación policial acerca de la muerte de un pastor que cada tarde leía novelas de misterio a sus ovejas, y que por ello ahora tienen los suficientes talento y experiencia para resolver el enigma de su asesinato.
Desigual en cuanto a técnica (en los exteriores la fusión entre seres humanos y animales es casi perfecta, pero en las secuencias de inside, más difíciles de resolver, los movimientos de las ovejas y la amalgama con los fondos son mucho más deficientes), Las ovejas detectives tiene una media hora inicial directamente espantosa, en la que la fealdad de sus imágenes rivaliza con la ñoñez de sus situaciones y diálogos. Como las conversaciones entre las ovejas no pueden visualizarse en demasiados planos generales (entre ellas hablan en humano, pero los humanos de la película solo oyen continuos y onomatopéyicos beeees), pues no se sabría bien cuál de los personajes animales está diciendo la frase, la puesta en escena se llena de planos-contraplanos a una altura de poco más de medio metro: la de sus miradas. Imágenes con punto de vista de oveja, que resultan redundantes, cansinas y, sobre todo, antiestéticas. De hecho, si echan un vistazo al cartel, podrán comprobar el exquisito cuidado que han puesto sus responsables, comandados por el director, Kyle Balda, en el arte de la película.
En la hora y cuarto restante, el conjunto mejora un poco, o quizá es que a todo lo malo se acostumbra uno. Pero nunca para alcanzar algo mínimamente reseñable en cuanto a belleza, encanto o talento. Hugh Jackman y Emma Thompson encabezan el reparto, aunque el primero sale poco más de media hora y la segunda, bastante menos. Y en un alarde de imaginación, los productores han asignado el papel de policía alelado al alelado primo lejano de la serie Succession. Seguramente la mejor decisión entre tanto disparate, pues Nicholas Braun está dotado para la comedia y le tiene cogido el tranquillo a su papel de zangolotino. Las ovejas detectives va en busca de otro éxtasis colectivo como el de Babe en los cines y, al menos durante un tiempo, lo logrará. Luego las conciencias harán su trabajo.
Las ovejas detectives
Dirección: Kyle Balda.
Intérpretes: Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Molly Gordon.
Género: acquainted. Reino Unido, 2026.
Duración: 109 minutos.
Estreno: 8 de mayo.
