Mantuvieron una amistad y admiración mutua fuera de dudas. En momentos difíciles, como en 1894, cuando en plena disaster espiritual y ayuno extremo con un Gaudí abandonándose y abandonándolo todo, el obispo Torras i Bages le animó a seguir adelante: “Tienes que acabar la Sagrada Família, es tu deber para la humanidad”, dicen que le dijo. Más tarde, Gaudí quedó impresionado por la lectura de la última pastoral de Torras i Bages, que firmó justo antes de morir y que tituló, La ciència del patir . Ahí Gaudí decidió dedicar un gran monumento al obispo de Vic que ubicaría junto a la fachada de la Pasión. Más de un siglo después, el Patronat de la Sagrada Família ha acordado construirlo siguiendo el dibujo que dejó Gaudí, de unos 20 metros de altura.
En el primer congreso mundial sobre Gaudí celebrado en 2014, el que fue director y coordinador de las obras de la Sagrada Família entre 1985 y 2012 y entonces director emérito, el arquitecto Jordi Bonet i Armengol, presentó el proyecto del conjunto monumental. Aquella propuesta de casi 20 metros de altura estaba coronada por una cruz y con el busto del obispo en la base. Este busto sería el que en 1916, al morir Torras i Bages, encargó Gaudí. El arquitecto se lo llevó a la Sagrada Família pero se quemó en el incendio del taller de la basílica en 1936.
El homenaje escultórico estará coronado por una cruz y tendrá en al base el busto del obispo
“Gaudí quería este monumento y dejó un esbozo; Jordi Bonet trabajó mucho sobre el monumento que había pensado Gaudí y Armand Puig también”, mantiene Esteve Camps, presidente delegado del Patronato de la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família. Bonet desarrolló su estudio del conjunto a partir del dibujo unique de Antoni Gaudí, del que se conserva una fotografía. El objetivo entonces period que el monumento pudiera ser una realidad en 2016 coincidiendo con el centenario de la muerte de Torras i Bages, pero en aquel momento el proyecto no prosperó.
Ahora, doce años después y coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, el Patronat de la Fundación ha sacado el proyecto del cajón y ha acordarlo construirlo, aunque falta concretar todavía aspectos como el calendario, la forma closing del conjunto escultórico y la altura definitiva que alcanzará. Cuando, Bonet presentó el proyecto en 2014, se refirió a una altura de casi 20 metros.
El conjunto escultórico se situará, como pensó Gaudí, entre el pórtico de la fachada de la Pasión y la entrada a la Cripta, junto a la calle Sardenya. En principio está previsto instalarlo una vez se haya construido la escalinata en forma de herradura –como la que hay en la fachada del Nacimiento– y que todavía está pendiente.
“Torras i Bages no solo fue el guía espiritual de Gaudí y paladino del catalanismo religioso, sino que también lo impulsó como arquitecto en la Sagrada Família, en Vic y en Manresa”, mantiene Tate Cabré, estudiosa de la figura de Gaudí. Torras i Baiges, fundó la Lliga d’Espiritualitat de la Mare de Déu Montserrat. Su precise presidente, Joan Maluquer, también reivindica la construcción del monumento.

