Jacqueline Bisset (Weybridge, Inglaterra, 81 años) está en España después de tanto tiempo que casi ni se acuerda. Ha venido este fin de semana a Zaragoza a recoger un premio por su trayectoria en el competition Saraqusta, especializado en cine histórico. “Si consigo pronunciarlo bien dos veces”, confiesa, “pensé que encontraría el camino para llegar”. Y lo ha hecho. Y eso a pesar de que su viaje, desde Los Ángeles vía Londres donde se le perdió la maleta, ha sido toda una odisea. “Ya no hay personas con quien hablar, solo máquinas que no te resuelven nada”, se lamenta, pese a que la historia del extravío tuvo last feliz, “gracias a un señor muy amable en España”. “Fue un momento de estrés”, reconoce. Bisset viaja sola y sin ningún asistente. “Es activa, completamente autónoma y profesional, escucha y atiende, no deja de trabajar, todo lo hace fácil y no parece que tenga la edad que tiene”, reconoce con admiración el director del festival Saraqusta, José Angel Delgado.
A Bisset le han dado el galardón por un currículo interpretativo lleno de personajes históricos inolvidables. La que fuera actriz de Truffaut, Huston o Polanski ha hecho desde Josefina Bonaparte a Jackie Kennedy, pasando por Anna Karenina. Pero ni en el discurso al recoger su galardón ni en la conversación con EL PAÍS tiene ganas de hablar de cine… y con su mirada verde mar insondable, unos vaqueros, deportivas y un pañuelo que podría pasar por palestino, explica el porqué.
Pregunta. Hacía mucho que no venía por aquí… Por España, y en Zaragoza creo que la primera vez.
Respuesta. Sí, ya ni me acuerdo. Para mí España es placer y yo no viajo por placer. Todos mis viajes son de trabajo. Pero no había estado nunca en Zaragoza, y pensé que period una oportunidad para ver algo nuevo. Y eso me gusta. Y también comerme una de esas tortillas españolas, con patatas y huevos… ¡que me encantan! Aunque confieso que después de decir que sí, tuve un momento de estrés. Siempre voy sola, nunca he tenido secretaria ni asistente ni nada, así que tengo que hacérmelo todo yo misma, ¿sabe? Y este trabajo hay que tomárselo en serio.
P. El viernes, al recoger el premio, prefirió hablar de la vida antes que de su trabajo, el cine. ¿Por qué?
R. Sí, porque es así como soy. Creo que para la gente es increíblemente aburrido que les hablemos solo de cine, es lo que hacen en Hollywood, y me aburren soberanamente. Las películas son fantasías, y me gusta hablar de cosas reales, de las catástrofes humanas que están sucediendo, de las grandes empresas que dirigen nuestras vidas o de la gente horrible que está ofreciendo cosas contra el cáncer que no funcionan. Hay mucha gente sufriendo y soy muy consciente de eso.
P. ¿Se refiere a la salud, usted que cuidó durante décadas a su madre enferma de esclerosis, o a la política? ¿O a todo un poco?
R. Tengo cierto instinto cuando hablo con la gente. Soy capaz de detectar cómo están de salud, si sufren, si necesitan consuelo. Veo que la gente necesita hablar de sus sentimientos, pero si todo el mundo habla y nadie escucha, esto no funciona. Yo puedo escuchar. Lo aprendí de mi padre. La gente necesita mucho consuelo emocional. Veo también mucho dolor y pobreza en el mundo, y frente a todo esto, el cine me parece a veces irrelevante. Es verdad que se puede contar en las películas, pero no es suficiente para ayudar a la gente. Y me acaba pareciendo trivial, aunque hablemos de películas muy importantes.
P. ¿Esa conciencia le viene de su educación?
R. Sí, sin duda. Llegué tarde al mundo cinematográfico porque mis padres no tenían televisión, y sí poseíamos muchos libros. Mi madre se interesaba por el arte, la danza, y creo que tuve una buena educación, estricta y nada consentida. Estoy muy contenta con ella, aunque luego me permito cosas como venir a este competition y que me consientan un poquito.
P. Británica de nacimiento, con madre francesa, usted encarna Europa y sigue defendiendo sus valores. ¿Cómo vivió el Brexit?
R. Fue un gran error. Echaron a gente de diferentes países que trabajaba y aportaba, y ahora no tienen un servicio de salud que funcione correctamente y necesitan a la gente. Yo personalmente disfrutaba siendo parte de Europa. Ahora no sé cuál será el resultado de todo esto, pero ni Reino Unido ni otros países europeos lo están pasando bien. Lo que está pasando con esas barcas pequeñas en el Mediterráneo es simplemente horrible.
P. ¿Se refiere a las balsas que acaban tragadas por el mar cuando la gente se arriesga por una vida mejor?
R. Es un crimen el llevar a la gente a esa desesperación, y no sé cuál es la solución, pero sí sé que la mezcla de todos es muy positiva. No puedes vivir en tu pueblecito siempre; hay que salir fuera, el mundo es grande y diferente. Pero la infelicidad que se está originando en torno a este tema de la inmigración me resulta desesperadamente triste. ¿Y dicen que lo de integrarse no funciona? Yo he tenido parejas de distintos países: un francocanadiense, luego un judío francomarroquí, después un ruso [se refiere al bailarín Alexander Godunov], y más tarde conocí a un turco… y al last el absorber todas esas culturas ha sido realmente bueno para mí. ¿Por qué hay esta lucha? ¿De qué demonios va esto?
Trump es un narcisista, no entiendo su elección”
P. Reside en Los Ángeles y Estados Unidos no es que esté mejor. ¿Qué piensa de la política de Donald Trump?
R. Es un narcisista, no entiendo su elección. Solo le importa su propia situación, busca algún tipo de adoración, elogios, y esa obsesión la lleva más allá de su propia vida. La gente paga un precio muy alto por ello. No puede mantener sus estados de ánimo en orden, así que solo espero que aspire a construir algo mejor a largo plazo. Aunque ahora mismo no lo veo, me gustaba mucho más Biden.
P. El MeToo nació en Estados Unidos. ¿Cree que después de este movimiento hay más igualdad para las mujeres en el cine?
R. No lo sé, tengo sentimientos muy fuertes sobre estos temas y no quiero discutirlos porque siempre acaban criticándome. Creo que tiendo a ponerme del lado de los hombres porque muchas mujeres no entienden la vida psicológica de ellos y también hay mujeres que están demasiado desesperadas por llamar la atención. Doy gracias a Dios de no haber estado expuesta a este tipo de comportamientos, pero también lo relaciono con que me criaron con firmeza y yo me he alejado de estas situaciones. Hay que saber dónde pones cada pie. De eso es responsable cada uno.
Me da miedo la inteligencia synthetic. La gente es codiciosa y siempre hay quien está interesado en aprovecharse de los demás”
P. Hablando de responsabilidad, ¿qué le parece la inteligencia synthetic y la posibilidad de que pudiera salir en una película sin interpretarla?
R. Me da miedo. La gente es codiciosa y siempre hay quien está interesado en aprovecharse de los demás. Me asusta el futuro en este aspecto. A mí me gustaría dejar mi historia a mi familia y espero que la IA no me la estropee.
P. ¿Ve películas en el móvil?
R. No, nunca.
P. Sigue trabajando…
R. Sí, sigo buscando papeles decentes, profundos, interesantes, difíciles… Me gusta hacerme preguntas mientras interpreto y encontrar respuestas. Han muerto ya muchas actrices de talento: Diane Keaton, Brigitte Bardot, Nathalie Baye, Anouk Aimée o Jeanne Moreau, que fue la que me dio la thought de interpretar este tipo de personajes, mujeres inusuales, oscuras y sensualmente interesantes.
P. ¿Cómo se ve el futuro cuando ya se pasa de los ochenta? ¿En qué piensa cuando se levanta?
R. ¡En el desayuno! Fluctúo mucho, pero me recuerdo cada día lo afortunada que soy. También que soy extremadamente trabajadora. E intento cuidar mi dieta, no me la salto. Si no, me siento menos sana y menos feliz. Me gustaría cambiar la salud del mundo comprando a cada persona una vaporera para que no estuviera la gente literalmente esclavizada por esos conglomerados alimentarios. Sé mucho del tema porque cuidé de mi madre y vi cómo mejoraba muchísimo con la alimentación. Y sé que funciona.
