La aerolínea estadounidense de bajo costo Spirit Airways, que atendía numerosos destinos en América Latina, anunció este sábado que canceló todos sus vuelos e inició el “cierre ordenado de sus operaciones”, luego del fracaso de un posible rescate financiero por parte de la Casa Blanca.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había expresado interés en ofrecer una ayuda económica para salvar miles de empleos en la empresa, que se había declarado en bancarrota dos veces en 2025.
La aerolínea conectaba Estados Unidos, especialmente el estado de Florida, con más de 20 destinos en Latinoamérica y el Caribe, entre ellos México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
En un comunicado, la matriz Spirit Aviation Holdings anunció “con pesar que la compañía inició el cierre ordenado de sus operaciones, con efecto inmediato”.
“Todos los vuelos de Spirit fueron cancelados, y los pasajeros de Spirit no deben acudir al aeropuerto”, afirma en ese texto.
La net de la empresa muestra un mensaje en el que se informa que “el servicio de atención al cliente ya no está disponible”. La aerolínea afirmó que tramitará los reembolsos de los vuelos ya adquiridos.
Esta empresa conocida por sus llamativos aviones amarillos, y que empezó a ofrecer vuelos en 1992, se erigió por su bajo coste como un duro competidor de las aerolíneas consagradas.
Su presidente y director ejecutivo, Dave Davis, explicó que en marzo habían alcanzado un acuerdo con los acreedores para un plan de reestructuración que les “hubiera permitido resurgir como un negocio de futuro”.
Sin embargo, el vertiginoso aumento de precios del carburante desde el estallido de la guerra en Medio Oriente “nos ha dejado sin otra alternativa que llevar a cabo un cierre gradual de la empresa”, afirmó en el comunicado.
“Mantener el negocio requería cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene y no podía obtener. Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros deseaba”, agregó.
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“Propuesta closing”
El viernes, Trump explicó que habían enviado una “propuesta closing” de rescate a la aerolínea, que en 2024 empleaba a unas 11.000 personas.
“Imagino que lo estamos examinando. Si podemos hacerlo, lo haremos, pero solo si es un buen negocio”, dijo a la prensa en la Casa Blanca.
Altos cargos de su administración criticaron al gobierno anterior de Joe Biden por haber bloqueado una oferta de adquisición de 3.800 millones de dólares por parte de JetBlue, argumentando que iba a dañar a los consumidores.
En su comunicado, Spirit aseguró que hubo “esfuerzos amplios y exhaustivos para reestructurar el negocio”, pero que la falta de financiación adicional la dejaba “sin más remedio que emprender este cierre”.
Jan Brueckner, profesor emérito de Economía de la Universidad de California en Irvine, declaró a la AFP la semana pasada que la subida del precio del flamable fue “la gota que colmó el vaso”.
Tras anunciarse el cierre, American Airlines y United Airlines, dos de los gigantes estadounidenses del transporte aéreo, se ofrecieron para ayudar a los clientes de Spirit.
American aseguró que ofrecía “tarifas de rescate” en las rutas de Spirit para “mitigar el impacto en las comunidades” y United propuso “billetes de ida con precio máximo desde la mayoría de las ciudades a las que volaba” la firma de bajo coste.
La Asociación de Auxiliares de Vuelo, un sindicato que representa a unos 5.000 empleados de Spirit, dijo que estaba en contacto con otras aerolíneas para apoyar al private de Spirit.
“A cada auxiliar de vuelo en funciones se le proporcionará resort y/o un vuelo para regresar a casa”, añadió el sindicato. Este cierre es “la noticia más dura de nuestras vidas”, acotó.
