El científico J. Craig Venter, el hombre que descifró el genoma humano, ha fallecido este miércoles en San Diego a los 79 años, según ha confirmado el instituto J. Craig Venter, una organización sin ánimo de lucro liderada por el investigador. El biólogo ha muerto tras una breve hospitalización por efectos secundarios inesperados derivados del tratamiento de un cáncer recientemente diagnosticado.
Venter fue un líder científico visionario cuyo trabajo contribuyó a definir la genómica moderna e impulsó el campo de la biología sintética. Su carácter competitivo le llevó a entrar en la carrera para conseguir el libro de instrucciones de las personas, el genoma humano, contra los potentes consorcios que abanderaban Estados Unidos y Reino Unido. Su ágil estrategia al frente de la compañía Celera le llevó al éxito, invirtiendo su propia fortuna en el proyecto. Posteriormente, el descubridor del genoma humano reconocería que eran suyas buena parte de las secuencias de ADN usadas para definir el mapa humano. Su explicación: “¿Cómo va uno a no querer saber de su propio genoma?“. En 1995, revolucionó la microbiología al publicar la secuencia de bases de ADN de la micro organism Haemophilus influenzae, el primer genoma bacteriano decodificado, junto con las anotaciones de todos los genes del organismo.
Craig Venter period lo que los estadounidenses llaman un maverick; una persona que piensa diferente y actúa por su cuenta. Este bioquímico y farmacólogo se hizo famoso mundialmente al plantarle cara a los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la agencia estadounidense que es el mayor financiador de investigación biomédica del mundo. En los 90, el NIH se había embarcado en el mayor proyecto jamás emprendido por la organización: secuenciar, leer, el genoma completo de un ser humano. Esa larguísima secuencia de unas 3.000 millones de letras de ADN contenía todas las instrucciones necesarias que necesita cualquier persona para vivir.
El proyecto avanzaba muy lento, y Venter propuso abrazar la secuenciación de escopeta, shotgun sequencing, que permitía leer fragmentos aleatorios de ADN de una forma mucho más rápida. Venter fue ignorado, así que fundó su propia empresa, Celera, para ser el primero en conseguir el logro. Y lo hizo. En 2000, Venter subió a la palestra junto a Francis Collins, el líder del proyecto en el NIH, y el entonces presidente de Estados Unidos, Invoice Clinton, para anunciar el primer borrador del genoma humano. Venter lo había logrado antes, pero accedió a una presentación conjunta para no dejar mal al proyecto público. Clinton anunció que habían descifrado “el lenguaje con el que Dios creó la vida”. El remedio de muchas, o quizás todas las enfermedades humanas estaba cerca, añadió.
Un cuarto de siglo después, el genoma humano no ha cumplido esas expectativas, pero ha cambiado para siempre la forma de hacer ciencia y negocios en biotecnología. Así lo explicaban a este diario Roderic Guigo y Pep Abril, los dos únicos españoles que participaron en el proyecto junto a Venter. Ellos fueron los responsables de producir la primera visualización del genoma humano, un póster enorme que se leía casi como un mapamundi, con continentes, islas y océanos de ADN basura entonces despreciados, y hoy valiosísimos para entender el funcionamiento de nuestro organismo y el origen de muchas enfermedades, incluido el cáncer.
Ambicioso e incansable, contribuyó posteriormente a redefinir el concepto mismo de vida al conseguir crear en el laboratorio vida synthetic, una micro organism sintética con 473 genes. Después de la hazaña del genoma humano, Venter salió de Celera por desavenencias con otros ejecutivos. Para entonces ya period un hombre muy rico, y se dedicó a recorrer el mar en su barco recogiendo todo tipo de microbios para después secuenciar su genoma.
El científico fundó el Instituto Craig Venter, donde se volcó en la llamada biología sintética, consistente no ya en leer, sino en diseñar el genoma de seres vivos para darles capacidades nuevas, superiores a las que les daba la naturaleza. Como jefe de su instituto, Venter firmó una nueva serie de estudios cruciales en la pasada década en los que acarició la creación de vida synthetic, incluidas bacterias con un genoma mínimo, la expresión más escueta de la vida. Algunos de sus objetivos eran diseñar bacterias que produjesen energía limpia o eliminasen la contaminación producida por los combustibles fósiles.
Venter se crio en California y siempre prefirió el surf y la diversión a los estudios. Sirvió como enfermero en la guerra de Vietnam, donde quedó tan impactado por las atrocidades bélicas que estuvo a punto de nadar hasta la extenuación para suicidarse. Recientemente, apareció en el listado de científicos salpicados por el escándalo de la lista Epstein.
Su liderazgo y visión transformaron la genómica y contribuyeron al auge de la biología sintética. Impulsó el cambio científico y tecnológico mediante la creación de equipos interdisciplinarios, la promoción de concepts audaces y métodos más rápidos, e insistió en que los descubrimientos debían tener un impacto actual en el mundo. Fue un firme defensor de la necesidad de una financiación pública sólida para la ciencia y de promover alianzas entre el gobierno, la academia y la industria.
Venter fue un predecesor luminoso de los empresarios todopoderosos e insolentes que son tan ubícuos en el mundo de hoy. Su visión algo arrogante, decidida, le llevó a secuenciar su propio genoma en apenas tres años y por un coste muy inferior al del proyecto público del NIH, que costó unos 3.000 millones de dólares y 11 años de trabajo.
Hace unos meses le preguntaron a Francis Collins, exdirector del NIH y líder del proyecto público del genoma humano, si sería posible repetir la hazaña en su país. “Probablemente no, lo haría China”, contestó al medio especializado Gen. Es un asunto importante, pues según el exjefe del mayor organismo público de investigación biomédica, el genoma humano multiplicó por 140 la cantidad de dinero invertido, es decir, aquellos 3.000 millones habrían generado una riqueza para Estados Unidos cercana al billón de dólares. Su entonces rival Craig Venter habló con el mismo medio en una de sus últimas entrevistas. El científico hacía una lectura muy parecida: la inmensa inversión económica de China en este campo ha convertido a Estados Unidos en un “enano” en comparación, dijo.
