Con los amigos se habla de todo. Desde lo más profundo, como una relación de pareja o la pérdida de un ser querido, hasta lo más mundano, como la reforma del baño o la mejor camiseta para esconder barriga. Es un tipo de compadreo sin límites y sin juzgar que raramente se asocia al mundo de la política pero que este martes ha asomado la cabeza durante un encuentro casual entre los alcaldes de Londres y Barcelona, que, cosas de la vida, se ha producido en Madrid. Han debatido sobre la disaster de la vivienda y el cambio climático, pero también han hablado sobre las reformas de la Rambla y Oxford Avenue.
Jaume Collboni y Sadiq Khan han coincidido por la mañana en el foro de debate Bloomberg CityLab y por la tarde se han citado en una sala del Resort Palace. Tarde para tomar el té y pronto para cenar, así que ha habido agua y poco más. Luego han atendido a la prensa y se han deshecho elogios el uno del otro. El regidor barcelonés ha aplaudido el liderazgo que la capital británica ha ejercido desde el 2005 a través de la organización C40, en que la 100 ciudades intercambian soluciones para lograr barrios sostenibles desde el punto de vista climático. Y el alcalde londinense se ha mostrado “impresionado” por cómo su colega del sur de Europa “ha respondido a las necesidades de su ciudad, sobre todo en cuanto a vivienda y presión turística”.
La estrategia
Collboni asegura en Madrid que luchar por la vivienda es una manera de evitar que el populismo crezca
Entre tanto panegírico genérico, ha llamado la atención que ambos se hayan referido a las reformas que tienen en marcha en dos de las arterias más famosas del mundo. “La Rambla y Oxford Avenue –ha sostenido Collboni– tienen puntos en común porque buscan recuperar para la ciudadanía espacios urbanos emblemáticos”. “Lo bueno de los amigos –ha aportado Khan– es que no solo te dicen las cosas buenas. También las historias malas; lo que no debes hacer”. Tal ha sido la coincidencia que se ha organizado para julio una reunión de técnicos de las dos ciudades para entrar al detalle sobre cómo proceder en el renacimiento de arterias que trascienden al ámbito urbano.
Por la mañana, en el foro de Bloomberg CityLab, Collboni ha exportado sus recetas para combatir la disaster habitacional, o como siempre lo llama él, “el derecho a quedarse en Barcelona”. Ha blandido la reforma authorized para topar los alquileres y el veto a las licencias de pisos turísticos en el 2028. “Airbnb no podrá operar más en la ciudad”, ha celebrado. También ha sacado pecho por el proyecto municipal que precisamente la fundación de Michael Bloomberg premió en febrero. Se trata de una nueva plataforma destinada a agilizar, a través de la inteligencia synthetic, los trámites de rehabilitación de viviendas: información, acceso a las subvenciones, burocracia y apoyo para conseguir consenso entre los vecinos. El Consistorio prevé que el año que viene se pueda intervenir en unas 250 comunidades.
El líder del PSC ha alertado sobre los riesgos de no dar respuesta a la carestía de hogares asequibles. Ha dicho que luchar por la vivienda en Europa “es también luchar por la democracia” y ha avisado de que mirar hacia otro lado es el tipo de decisiones políticas que alimentan las opciones populistas. Basta con recordar el debate sobre seguridad, tan copado por según qué partidos.
También ha sacado pecho por la presión ejercida por un grupo de alcaldes europeos que hace un par de años, bajo el nombre de Mayors for Housing, empezaron a pedir a la Comisión Europea más implicación en uno de los principales problemas sociales del continente. “Por primera vez –ha alardeado– Europa dispone de un plan para la vivienda y también se ha creado la figura de un nuevo comisario” para abordar la cuestión. “Pero con un plan no basta –ha añadido–; necesitamos recursos para poder construir pisos asequibles y para comprar más suelo”.
