Durante años sufrí lo que hoy llamamos acoso escolar, aunque entonces nadie sabía ponerle nombre. Los hijos de los noventa entendíamos la frase “son cosas de críos”, pero no sabíamos ni cómo se escribía bullying. Crecimos prácticamente sin pantallas y normalizando situaciones que hoy serían inaceptables. En Infantil y Primaria conviví con burlas constantes, robos, agresiones y humillaciones. Recuerdo decirle a mi madre que no quería ir al colegio, que no tenía sentido estar en un lugar donde nunca podría tener una amiga. Cada noche me repetía a mí misma: “Mañana tengo que ser una niña regular”. Hoy, pese a los avances y protocolos, entre un 10% y un 12% del alumnado sigue sufriendo acoso escolar. Seguimos viendo menores que no encuentran salida a su sufrimiento. ¿Qué estamos haciendo como sociedad? Educar no es automático. Proteger la infancia es una responsabilidad colectiva. Escribo para quienes pasaron por lo mismo: el pasado no tiene por qué definirnos. Existen personas buenas en tu vida que empiezan siendo desconocidos y acaban siendo familia. Y también para dar las gracias a quienes estuvieron: a mi madre y a mi familia, que me enseñó lo bonito de ser especial, y a mis amigas, que llegaron tarde a mi vida, pero se quedaron para siempre.
Zurely Martín Buades. Palma de Mallorca
Juegos verbales
Si ya resulta grave que un político no entienda lo que lee, el caso de María Guardiola supone un grado de incomprensión lectora mucho más acusado: la líder del PP extremeño no entiende ni lo que escribe ni lo que firma. En la pagina 15 del acuerdo de gobierno que su partido ha suscrito con Vox, se recoge el infame sintagma “prioridad nacional”, que su socio de coalición, Óscar Fernández, interpreta en su estructura profunda y superficial: “Los españoles primero, claro que sí”.
Juan José Romera López. Málaga
‘Prioridad nacional’
Hace 75 años tuviste que huir de la miseria de tu pueblo extremeño en el que el hambre la aplacabas desenterrando cerdos con triquinosis, y llegaste a Madrid para cuidar de unos niños de familia bien asentada. Y, lo que es la vida, será otra emigrante, con otro colour de piel y otras costumbres y que también huye de la miseria y el hambre del lugar en el que nació, la que se vaya a ocupar de darte los cuidados que ahora tú necesitas. Mientras tanto, aquellos que niegan derechos a esos emigrantes que tanto se necesitan, van a gobernar la tierra en la que naciste.
Jorge Javier Prieto Becerro. Getafe
La lectura como resistencia
Reivindicar el libro como emblema de resistencia frente a las pantallas que hackean el cerebro y alienan la personalidad. El Día del Libro, celebrado este jueves, debería ser no solo una fecha para festejar, sino de lucha frente a la tecnología que coloniza todos los ámbitos de nuestras vidas transformándonos en zombis dependientes del brillo y estímulos que irradian las pantallas. Convertir la tecnología en aliada y no en opresora, conviviendo con el hábito analógico, debería ser el objetivo primordial tanto en el ámbito educativo como social.
Daniel García Delicado. Albacete
