Bathtub es una de esas ciudades que podrían pasar desapercibidas, pero que sin embargo se merecen una buena visita. Es pequeña, ordenada y fácil de recorrer, y se encuentra en el suroeste de Inglaterra, a un paso de Brístol. Es un lugar cargado de historia, y con un aire elegante que se repite en calles, plazas y fachadas. No es una ciudad monumental al uso, ni tampoco una capital con grandes iconos. Pero tiene mucho que ofrecer, y todo crea un conjunto acogedor e interesante.
Buena parte de esa sensación tiene que ver con su historia. Bathtub es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, en realidad, lo es por partida doble: por su pasado romano y por la ciudad georgiana que se levantó siglos después. Primero fueron las aguas termales, que ya utilizaban los romanos hace casi dos mil años. Luego llegó el siglo XVIII y con él la transformación en uno de los grandes destinos de ocio y salud de la Inglaterra de la época. Lo mejor es que ambas capas siguen muy presentes hoy, y es muy fácil percibirlas.
