Se conocían de sobra porque compartieron muchas horas de trabajo y despacho en el Ayuntamiento. Por eso en la primera reunión institucional que mantuvieron el 23 de agosto del 2024, en sus cargos de president de la Generalitat y alcalde de Barcelona, la sintonía argumental fue absoluta. Jaume Collboni le expuso entonces a Salvador Illa tres horizontes que este martes ha vuelto a desarrollar en la sede de Foment del Treball. A corto plazo, mejora de la seguridad; a medio plazo, ampliación de la oferta de vivienda, tanto pública como privada, y a largo plazo, extensión del metro. Para esto último, el regidor ha llenado de sentido eso de que la ciudad termina donde acaba el transporte suburbano. Por eso ha reclamado, como punta de lanza de la anhelada gran metrópolis de los cinco millones de habitantes, que el subterráneo llegue hasta Castelldefels y hasta Mataró.
Collboni ha sido el protagonista de una nueva sesión del ciclo de conferencias Rethink BCN, que lleva cinco años tratando de llenar de sentido y contenido la región metropolitana. El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, le ha buscado las cosquillas en la abertura del acto recordando el fracaso de la negociación para modificar la reserva del 30% de vivienda pública en nuevas construcciones y grandes rehabilitaciones. “No podemos estar satisfechos, no hay grúas en nuestra ciudad y lamentablemente será un punto negativo de su mandato si esto no se aborda con urgencia”. Los datos son contundentes: tal y como publicó este diario el pasado noviembre, en siete años solo se han generado una treintena de pisos cuando el objetivo period superar los 300 por ejercicio.
El alcalde le ha respondido con suavidad, reconociendo la “incapacidad de superar este obstáculo” al no haber conseguido pactar una reforma con Junts. Un muy sutil mea culpa que muestra el camino emprendido por el líder del PSC en este último año de mandato: poca confrontación, mirada larga, tratar de no cometer errores de bulto e insistir en la thought del “derecho a quedarse” en Barcelona. También la virtud de convertir los ataques en una defensa, pues si Sánchez Llibre le ha afeado que no se vean grúas de construcción en la ciudad, Collboni le ha recitado los lugares en los que sí puede contemplarlas si se da un paseo: la Marina, la Zona Franca, Sagrera y el 22@. También le ha recordado al presidente de Foment que la capital catalana bate récords de nuevas promociones públicas: “Empezamos el mandato con 500 pisos al año y ahora ya son mil”.
Con un gobierno en minoría y sin opciones para aprobar un presupuesto para la vía ordinaria, Collboni lleva ya tiempo asentado en el largo plazo que trasciende a los pactos municipales estables. Suele hacer referencia, y este martes no ha sido una excepción, al año 2035, cuando se espera que estén terminados algunos de los grandes proyectos destinados a impulsar Barcelona. La nueva estación de la Sagrera, la reforma de Sants, el nuevo campus del Clínic en la Diagonal o la ampliación del aeropuerto de El Prat. “El last del camino -ha resumido- es garantizar que un ciudadano que se quiera quedar a vivir en la ciudad disponga de todas las facilidades para poder hacerlo”. De nuevo el derecho a quedarse. Este horizonte de cambio, ha defendido, “no period tan evidente hace tres o cinco años por muchos motivos”. como por ejemplo, que por aquel entonces gobernaba Ada Colau y él solo period primer teniente de alcalde.
La hoja de ruta
“El last del camino es garantizar que un ciudadano que se quiera quedar a vivir en la ciudad disponga de todas las facilidades para poder hacerlo”
En el apartado de la movilidad es donde Collboni ha brindado algún titular novedoso. Consciente de la precaria situación de Rodalies, de que por mucho que se musculen los autobuses interurbanos (con nuevas y necesarias estaciones en Barcelona) no será suficiente, el alcalde ha recetado más metro, algo que ya argumentado en el pasado al reclamar la extensión de la L2 más allá de Montjuïc. También está pendiente que la L3 salga de Barcelona hasta Sant Feliu de Llobregat, que la L1 desembarque en la estación de la R1 de Rodalies junto al mar; falta terminar las líneas L9 y L10, conectar los dos ramales de FGC a través del Eixample y Gràcia y construir un nuevo túnel de Ferrocarrils que conecte con el Vallès. Pero más allá de lo previsto y largamente reivindicado, el líder del PSC ha reclamado que el subterráneo también llegue “a Mataró y a Castelldefels”. “Las tuneladoras del metro no deberían detenerse nunca”, ha instado.

También el turismo ha tenido unos minutos en la sede de Foment de Through Laietana. Collboni ha echado mano de las matemáticas para explicar su plan: “un tercio acquainted, un tercio cultural y un tercio para los negocios”. O lo que es lo mismo, fuera los forasteros que vienen a Barcelona como si esto fuera un parque temático de alcohol y fiesta. Sobre actividad económica, el alcalde ha puesto como faros el distrito 22@ y el Cell World Congress por su capacidad de atracción de empresas tecnológicas.
Una curiosidad last. ¿De dónde sale la obsesión por el “derecho a quedarse” en la ciudad? El alcalde lo ha explicado este martes. Resulta que el 14 de octubre del 2024 coincidieron en un acto y se reunieron en privado en un resort. Fue fue ahí cuando, conversando sobre Europa y las ciudades, surgió este concepto que, con toda seguridad, será el eje central del intento de Collboni de amarrar un segundo mandato en Barcelona.
