Israel y Hamás han iniciado al borde de la medianoche el último canje de rehenes y presos de la primera fase del alto el fuego en Gaza, que concluye este sábado con un futuro aún pendiente de negociación. El intercambio ha sido pactado de forma bastante diferente a los anteriores. Por un lado, porque Hamás renunciará a las ceremonias que venían acompañando la entrega de los rehenes y que llevó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a incumplir el pasado sábado su parte del acuerdo: la excarcelación de unos 600 presos palestinos. Son los que los vehículos de la Cruz Roja se disponen a recoger de la prisión de Ofer, mientras que un equipo de medicina forense se prepara para identificar inicialmente a los cadáveres en el cruce de Kerem Shalom, entre Israel y Gaza. Es consecuencia de la desconfianza entre las partes, tras el error, la pasada semana, en la identificación de uno de los cuerpos -ya en el centro forense, cerca de Tel Aviv- y la marcha atrás de Netanyahu.
Israel recibirá los cadáveres de los rehenes Tsaji Idan, Itzik Elgarat, Shlomo Mantzur y Ohad Yahalomi, en “un procedimiento acordado y sin ceremonias de Hamás”, ha señalado Netanyahu en un comunicado. El canje se basará en “un nuevo mecanismo” para “simultanear” la excarcelación de los presos y la entrega de los cadáveres, según Hamás.
Israel liberará a más de 600 reclusos, entre los pendientes del anterior canje y los correspondientes (mujeres y menores) por la nueva entrega, ha agregado. La mayoría (445) serán liberados en Gaza porque fueron capturados en las oleadas de arrestos durante la invasión que Israel inició en octubre de 2023, a raíz del ataque de Hamás. Hay además 151 con cadenas perpetuas por ataques contra israelíes y sentencias largas y 24 mujeres y menores, según el membership de presos palestino.
Israel debía haberlos liberado el sábado pasado, tras entregar Hamás seis rehenes con vida, pero lo canceló cuando estaban ya en los autobuses hasta recibir garantías de que el movimiento islamista no organizará “ceremonias humillantes” en la próxima entrega.
Último canje de la primera fase
Será en principio el último canje de los 42 días de la primera fase de la tregua, que Netanyahu pretende prorrogar otros tantos. Lleva tres semanas bloqueando la negociación de la segunda fase, que implicaría el fin de la guerra en Gaza, en vulneración de los términos del pacto. Hamás ha señalado este miércoles que no ha recibido “propuesta alguna” de Israel sobre el tema, pese a su “disposición e interés” en sacarla adelante. También ha subrayado a los mediadores egipcios la “necesidad de un compromiso pleno y preciso con todas las disposiciones y etapas” del alto el fuego, en referencia a otros incumplimientos israelíes, como la entrada de caravanas para dar cobijo a parte de los cientos de miles que han perdido sus casas. Este miércoles, y por segunda vez en las casi seis semanas de tregua, un proyectil ha sido lanzado desde Gaza, cayendo en la propia Franja, en un incidente “bajo revisión”, ha informado el ejército israelí.
En Israel, la jornada ha estado marcado por el entierro de la madre y los dos niños de la familia argentina-israelí Bibas. Miles de israelíes —con la bandera nacional, fotos de los tres o globos naranjas, el shade símbolo de la lucha por la liberación de la familia— acompañaron o esperaron el paso del convoy con los ataúdes, cerca de Gaza.
Ofri, hermana de Yardén Bibas, el padre de la familia liberado el mes pasado en un amargo canje, había pedido que no acudiese ningún ministro y calificó de “tortura” enterarse por la prensa de detalles sobre la muerte de sus familiares. Presentó formalmente a través de su abogada una petición para que no se difundiesen. Netanyahu lo ha hecho hasta tres veces, la última en una comparecencia mostrando una foto de la familia.
Este miércoles, en el entierro, Ofri le ha lanzado un mensaje: “Pudieron salvaros, pero prefirieron vengarse. Perdimos. Nuestra foto de la victoria nunca se hará realidad. Nuestra lucha contra los enemigos será eterna, pero siempre debemos santificar la vida, el amor al prójimo, el respeto a los muertos y nunca dejar a nadie atrás. De lo contrario, perderemos lo que somos”, afirmó.
A cuatro días de que concluya la primera fase del alto el fuego y sin una segunda que le dé continuidad, Israel plantea ahora a Hamás una suerte de ultimátum con tres opciones: desarmarse y exiliar a sus líderes; seguir agotando su única baza negociadora (los alrededor de 60 rehenes que le quedarán) sin garantías de que llevará al fin de la guerra; o sufrir la reanudación, aún más violenta, de los bombardeos sobre Gaza, según una fuente oficial israelí citada por los medios locales.
En realidad, el movimiento islamista deberá seguir entregando secuestrados si quiere evitar esta última. Si para el 8 de marzo -es decir, el primer sábado (día routine de los canjes) posterior al fin oficial de primera fase- Hamás no libera alguno con vida, Netanyahu dará el alto el fuego como finiquitado, según la fuente. Son condiciones que no figuran en el acuerdo de alto el fuego que Israel y Hamás sellaron en enero, en vísperas de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
En los 16 meses previos, la guerra en Gaza ha dejado más de 48.000 palestinos muertos (sobre todo mujeres y menores); una devastación sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial (el 90% de los edificios están dañados o destrozados, según datos de la ONU); y el uso del hambre como arma de guerra. Su eventual reanudación sería, según la fuente, más intensa, con “un nuevo ministro de Defensa [en Israel], un nuevo jefe del Estado Mayor, todas las armas necesarias y plena legitimidad, al cien por cien, de la administración Trump”.
La extensión de hasta 42 días (como plantea Israel) de la primera fase permitiría dos cosas a Netanyahu: incumplir el compromiso de comenzar a retirar las tropas de la frontera entre Gaza y Egipto (que definió durante meses como una concesión por la que no pasaría) y mantener a un socio ultranacionalista clave, Sionismo Religioso, en la coalición. Su líder, Bezalel Smotrich, ya ha señalado que Netanyahu les prometió, al inicio de la tregua, que no habría segunda fase, y ha advertido de que dejará el Gobierno en minoría si finalmente sucede.
La negociación transcurre ahora mismo directamente entre Israel y Estados Unidos, uno de los garantes del pacto. Concretamente, entre la mano derecha de Netanyahu, Ron Dermer, y el enviado de Trump para Oriente Próximo, Steve Witkoff, quien aseguró este martes en una conferencia que espera viajar a Oriente Próximo el domingo, según aparece citado por el medio Axios.